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Curso de Huerto Ecológico “L’Hort de casa meva” – Barcelona

Lugar: C/ Vidal i Guasch 49 Bajos. Barcelona ciudad.
Fecha: 21 de Marzo de 2015
Horario: 9.30h a 13.30h
Precio: 28€/persona
Tel: 636353620 / 93 354 13 21
email: ideasgeorgina@gmail.com

En el centro catalán “L´Hort de casa meva”, especializado en la difusión del cultivo ecológico urbano y de los valores naturales de nuestro entorno, organiza el día 1 de Marzo (Sábado), en Barcelona, una nueva edición del Curso de Huerto Ecológico, impartido por Joan Solé, autor del libro “El huerto ecológico, un oasis de vida”.

El objetivo esimpulsar la formación en materia ecológica, fomentar el respeto por el medio ambiente, y concienciar de la importancia de una alimentación sana y sostenible.

Los asistentes aprenderán, entre otros muchos conceptos, los principios básicos de la horticultura biológica aplicada al huerto familiar. Las plazas son limitadas, de 10 a 15 personas, para así poder ofrecer una formación personalizada a los alumnos, así que si estás interesado, no esperes más, y reserva tu plaza con un solo clic.

Por L'hora de casa meva

Por L’hort de casa meva

 

 

Juan Antón Mora

Juan Antón Mora III

En el cortometraje dirigido por el recientemente fallecido artista canadiense Frédéric Back “The man who planted trees / L’homme qui plantait des arbres (1987) un pastor anónimo decide reforestar un esquilmado valle situado en los Alpes, en la región de Provenza. A lo largo de 40 años y tras un proceso de observación del comportamiento de la naturaleza, el pastor Bouffier continúa plantando árboles, hasta convertir la zona, ya en su senectud, en un exuberante bosque.

De la misma manera Juan Antón Mora (11 de Noviembre de 1935) lleva más de 15 años demostrándonos que la autonomía alimentaria es posible a través de su bosque de alimentos situado entre los naranjales de Alzira (Valencia). Más de 80 especies diferentes de árboles, arbustos y plantas pelean y luchan por hacerse un hueco y florecer, siempre con una única premisa: que den un fruto comestible. Porque para Juan “donde hay un bosque de alimentos no hay hambre” y el hambre es “el principal problema del mundo”. Por eso cultiva todo tipo de especies, locales o no, de temporada o no, invasivas, trepadoras, oriundas de diferentes zonas climáticas del planeta. Porque lo importantes es que fructifiquen y den comida, así que para Juan Antón se trata de probar hasta encontrar el equilibrio y si funciona, si un grupo de árboles parece llevarse bien y prosperar, pues adelante. Para Juan la vida es acción, es hacer, es crear y experimentar.

Plataneras en el bosque de alimentos de Juan Antón Foto: José Luis Moreno

Plataneras en el bosque de alimentos de Juan Antón
Foto: José Luis Moreno

Él y todo lo que hace son el ejemplo de que puede hacerse si se quiere hacer, como cuando después de una visita a Honduras donde fue a ayudar a crear otro bosque comestible, conoció a un muchacho que trabajaba limpiando coches. Éste le contó que lo que a Juan le costaba su paquete de tabaco diario suponía prácticamente su jornada de trabajo y Juan no lo dudó, dejó el tabaco y comenzó a ahorrar diariamente el precio de la cajetilla y media que se fumaba. Con el dinero que consiguió ahorrar durante años compró dos hectáreas de tierra en el Congo y a través de una ONG consiguió iniciar un proyecto para crear un bosque de alimentos y una vivienda. El proyecto no salió como él esperaba y algunas personas con no muy buenas intenciones se aprovecharon de su buena voluntad (Juan lo explica en sus charlas conectándolo con otros conceptos sociales y de modelos de convivencia), pero él no ceja en su empeño y a día de hoy está desarrollando un nuevo proyecto todavía más ambicioso y supervisado por él mismo en Senegal, donde viajará en las próximas fechas.

…para Juan “donde hay un bosque de alimentos no hay hambre” y el hambre es “el principal problema del mundo”

Nada más entrar en el bosque de alimentos de Alzira, uno se acuerda del gran permacultor y biólogo japonés Masanobu Fukuoka y su “revolución de una brizna de paja“. Al igual que Fukuoka, Juan Antón deja que la naturaleza se mezcle “a su aire” y limita la intervención humana al mínimo para simplemente condicionar el resultado final de cara a la optimización y el aprovechamiento máximo del espacio. Para él existen dos tipos de agricultura, “la de la dependencia” que nos constriñe a la utilización de productos químicos externos para poder obtener una producción decente y la de la propia naturaleza, que crea sus propios alimentos y se sostiene sin la necesidad de intervención exterior, creando ecosistemas equilibrados. En su bosque uno puede encontrar desde plátanos hasta papayas, pasando por todo tipo de frutas, hortalizas y verduras de temporada y los inevitables naranjos, típicos en la región.

Naranjos cultivados sin agroquímos. en el suelo, el mulch formado por ramas y hojas secas

Naranjos cultivados sin agroquímicos. en el suelo, el mulch formado por ramas y hojas secas

De hecho Juan Antón explica muy bien cómo el problema del monocultivo de naranjos ha hecho daño a toda la región, un campo desprovisto de sus propios recursos para regenerarse después de décadas de agroquímicos y en el que constantemente deben combatir las plagas con todo tipo de plaguicidas. ¿Son estas plagas recurrentes en el huerto de Juan? No. Aplicando los métodos que Alwin Seifert, un paisajista alemán adscrito al régimen nazi y que hizo grandes aportaciones al mundo de la ecología, desgrana en su libro “Agricultura Sin Venenos”y basándose en sus observaciones se percató de que los propios árboles se ocupan de extinguir las plagas perniciosas y de que la propia naturaleza se encarga de que sobrevivan los árboles más fuertes y mejor adaptados, los que tienen una savia más amarga que no atrae al pulgón, por ejemplo.

Juan utiliza las propias hojas de los árboles como alimento

Juan utiliza las propias hojas de los árboles como alimento

Al igual que Fukuoka, Juan Antón deja que la naturaleza se mezcle “a su aire” y limita la intervención humana al mínimo para simplemente condicionar el resultado final de cara a la optimización y el aprovechamiento máximo del espacio

Juan lleva años invitando a todo aquél que quiera comprobar todo esto con sus propios ojos todo lo que aquí se describe. Rara es la semana en la que no recibe a algún visitante interesado por el ruido que está generando su apuesta decidida por los bosques de alimentos como camino hacia la autonomía alimentaria. Si estás cerca de Alzira o de paso él está encantado de recibir visitas y colaborar con quien esté dispuesto a sumar y a prender y, pos supuesto, a enseñarle. Una vez dentro de su casa al visitante también le sorprenderá la variedad de especies que se aglutinan en el invernadero o las diferentes disposiciones que en forma de huertos colgantes, maceteros de toda índole o enredaderas se asoman por paredes y tejados. Pepinos, guindillas, tomates cherry tienen hueco al lado de alguna de las variedades del popular kalanchoe.

Juan es en definitiva un permacultor de los pies a la cabeza y un hombre sabio y bueno que intenta ayudar a los demás a través de su experiencia, su conocimiento y su bosque de alimentos, extendiendo la idea por toda España y parte del extranjero.

Una vez dentro de su casa al visitante también le sorprenderá la variedad de especies que se aglutinan en el invernadero o las diferentes disposiciones que en forma de huertos colgantes, maceteros de toda índole o enredaderas se asoman por paredes y tejados

Hombre de acción y viajero incansable son decenas los proyectos con los que colabora o ha colaborado y cientos las charlas y coloquios que ha ofrecido o moderado.
En ese sentido, Larutanatural se enorgullece especialmente de contar con él como uno de sus colaboradores y de poder llevar su conocimiento junto con nuestros compañeros de Pumido ao Natural al valle de Esmelle, en Ferrol (Galicia) en una charla coloquio que tendrá lugar el 9 de Octubre de 2014 y de la que pronto ofreceremos una artículo/vídeo resumen.

Cartel del próximo Evento, organizado por Larutanatural, donde participará Juan Antón

Cartel del próximo Evento, organizado por Larutanatural, donde participará Juan Antón

By HenriBlock

¿Sabes qué son los “transgénicos”?

En la terriblemente significativa película documental “El mundo según Monsanto” (“The world according to Monsanto“) un satisfecho y risueño agricultor norteamericano nos invita (a los agricultores europeos en realidad) a probar el método RoundUp tm porque “francamente es muy beneficioso para el medio ambiente, es un sistema sostenible…”. RoundUp es el producto estrella que la multinacional americana Monsanto comercializa como herbicida no selectivo de amplio espectro: glifosato. Quiere decir que este producto es capaz de acabar con prácticamente cualquier tipo de planta o arbusto, incluidos y sobre todo, los de hoja perenne. Cualquiera menos los que han crecido a raíz de sus propias semillas, que han sido previamente modificadas genéticamente, incluyéndose un gen resistente al herbicida.

Pero adentrémonos un poco en el mundo de la manipulación genética dentro del sector agroalimentario. Exactamente, ¿qué son los GMO’s u organismos genéticamente modificados?. Básicamente un organismo genéticamente modificado es un ser vivo (animales, plantas y microorganismos en general) que ha visto modificado su ADN de una manera imposible de producirse de forma natural. Es decir, es el hombre el que artificial y externamente altera la composición genética natural de un organismo para transformarlo en otro o dotarle de una serie de características concretas, como hemos visto en el caso del RoundUp de Monsanto. La adaptación de las técnicas de biotecnología moderna o también llamadas “técnicas recombinativas de ADN” han permito incluso seleccionar genes indivuduales y transferirlos de un organismo a otro hasta entre especies sin “parentesco genético”. Las múltiples aplicaciones derivadas de este tipo de nano-tecnología son aprovechadas en una amplia gama de campos y sus repercusiones beneficiosas para la sociedad son, en muchos casos, incuestionables. Así la medicina moderna debe algunos de sus avances más actuales al desarrollo de los GMO tanto en la búsqueda de nuevos remedios para determinadas enfermedades como en la producción de productos terapéuticos y hasta en la creación de injertos humanos que han revolucionado los quirófanos de algunos hospitales. También la industria se ha visto beneficiada con el descubrimiento de nuevos materiales derivados de la combinación del genoma de diferentes materias primas (fibras para multitud de usos). En la industria ganadera la implantación de este tipo de técnicas ha dado lugar a animales más resistentes a patologías que normalmente solían ser mortales.

 Básicamente un organismo genéticamente modificado es un ser vivo (animales, plantas y microorganismos en general) que ha visto modificado su ADN de una manera imposible de producirse de forma natural. Es decir, es el hombre el que artificial y externamente altera la composición genética natural de un organismo para transformarlo en otro o dotarle de una serie de características concretas, como hemos visto en el caso del RoundUp de Monsanto

Sin embargo, el uso más comúnmente extendido de los GMO es la modificación genética de organismos destinados al consumo humano y se expande por el campo de la agricultura. Según la ISAA (International Service for the Acquisition of Agri-Biotech Applications, en sus siglas en inglés) había en 2009 15 países denominados Biotech Mega countries, algo así, si se nos permite la expresión, como países mega transgénicos o países que cultivan más de 50.000 (cincuenta mil) hectáreas de cultivos transgénicos. España ocupaba el puesto 14 con sus cultivos de maíz MON 810 que aglutinan aproximadamente 116.000 hectáreas, siendo el primer país de la UE en superficie de cultivo transgénico con amplia ventaja sobre la República Checa y Portugal, que no llegan a las 50.000. Esta organización, ISAA, se congratula del aumento de 0.7 millones de agricultores que en 2009 se sumaron a los 13.7 millones ya existentes en 2008. Estos datos nos indican claramente que la producción de cultivos transgénicos está aumentando progresivamente en todo el mundo, especialmente en las llamadas potencias emergentes: India, Argentina, Brasil o la ya consolidada potencia de China. Como ejemplo basta decir que el porcentaje de adopción de soja transgénica aumentó en Brasil del 10% al 90% aproximadamente entre 2003 y 2009.

Fuente: ISAA, 2009

Fuente: ISAA, 2009

Los defensores del uso de la biotecnología en la agricultura y sus aplicaciones dentro de la industria alimentaria aseguran que los transgénicos son la única respuesta posible a los retos que la demanda alimentaria está ofreciendo y seguirá experimentando en los próximos años teniendo en cuenta que la población mundial aumenta en progresión geométrica y los recursos en progresión aritmética, que decía Malthus. Además esgrimen como uno de los paradigmas de los beneficios del uso de los GMO en la agricultura el ingente beneficio económico que supone el ahorro en productos químicos el uso de herbicidas de amplio espectro como el RoundUp. Sin duda son argumentos de peso y podríamos debatir hasta qué punto son ciertos. No obstante si alguien quiere profundizar más en las teorías economicistas auspiciadas por todo el conglomerado de organizaciones, asociaciones, ongs, científicos, etc… aquí os dejamos un link a un debate en el que conocidos lobbystas del sector de la biotecnología agrícola como Soledad de Juan de la Fundación ANTAMA , cuyo presidente es Director Gerente de Syngenta en España, entran de lleno en el tema de los beneficios que los transgénicos, a todos los niveles, generan para la vida humana; o el organizador José Miguel Mulet, conocido paladín de la introducción y uso de los alimentos transgénicos, para el que  “La comida es una tecnología y no existe nada natural”.

Porcentaje soja transgénica Brasil. Fuente: http://www.isaaa.org/resources/publications/briefs/41/executivesummary/default.asp

Porcentaje soja transgénica Brasil. Fuente: ISAA

 

Sin embargo, el 9 de Marzo de 2012 7 países vetaron la propuesta de la Presidencia de turno en este caso representada por el Gobierno de Dinamarca, para permitir el uso y cultivo generalizado de semillas transgénicas en EuropaBélgica, Gran Bretaña, Bulgaria, Francia, Alemania, Irlanda y Eslovaquia. Una semana después y a raíz del escándalo provocado por el herbicida Lasso en el que Monsanto fue condenada por un tribunal de Lyon por intoxicación, Francia anunciaba también la prohibición temporal del maíz transgénico de Monsanto MON810 (la entrada en español ha sido borrada).

El 18 de Septiembre de 2012 millones de personas se congregaron en las calles de todo el mundo para mostrar sus repulsa por las prácticas que la multinacional Monsanto viene practicando en todo el mundo desde hace más de 50 años. El hecho de que fuera una de las noticias del día en la prensa generalista (RT news) pone de manifiesto la enorme repercusión que tuvo el evento. Desde ese día la palabra Monsanto y el concepto de transgénico anda rondando la opinión pública y genera agrias polémicas en foros de debate, redes sociales y medios de comunicación. De hecho, la presión social y el trabajo de organizaciones y asociaciones que luchan contra la implantación de este tipo de cultivos, además de ciertos escándalos como el mencionado anteriormente y otros, llevaron a Monsanto a anunciar el pasado Julio que renunciaba al desarrollo de nuevos tipos de cultivos en la Unión Europea retirando las cinco peticiones que tenía en marcha en ese momento y que desde entonces, se dedicaría a trabajar en los países donde fueran aceptados sus métodos por los Parlamentos representativos y por sus leyes como en el caso de España, Portugal y, recientemente, Suecia. La última en sumarse al carro de las prohibiciones ha sido México, donde el lobby neoliberal está llevando a cabo una profusa labor de implantación y familiarización del concepto a través de universidades, foros de debate y publicidad.

Si, tal y como aseguran los defensores de la biotecnología agrícola en sus estudios científicos, no existe riesgo ninguno para la salud humana y si tal y como la propio FAO a través del Codex Alimentarius ha establecido bajo el criterio de equivalencia sustancial en la comparación de los GMO con sus equivalentes naturales (aquí un manual al respecto donde la FAO instruye sobre el tema), no hay ningún índice real que nos lleve a pensar que estos organismo tengan una consecuencia en la salud de los consumidores; si esto es así, ¿por qué tanta alarma? ¿por qué tantas sentencias contrarias a los intereses de las multinacionales que representan este tipo de agricultura? ¿Por qué tantas denuncias y por qué los medios generalistas no suelen llevar a sus portadas estos hechos? y, sobre todo ¿por qué más de una decena de países en todo el mundo ha vetado las actividades de Monsanto o ha prohibido el suso de sus patentes y otros muchos están estudiando hacer lo mismo? En este sentido convendría recordar lo que es el Glyfosato y el amplio historial que empresas como Monsanto, Syngenta o Bayer tienen en cuanto a sentencias millonarias por envenenar, literalmente, a localidades enteras; como ocurrió en la localidad norteamericana de Anniston donde los continuos vertidos de PCB o Policloruro de Bifenilo (utilizados fundamentalmente en aquellos años en la industria fotoquímica y eléctrica) provocaron un desbocado aumento de los niveles de cáncer en la población local (ver vídeo “El mundo según Monsanto” del minuto 6 al 15 aproximadamente). Monsanto sabía de la potencial peligrosidad de los PCB pero según un memorando interno publicado en 1966 no “podían permitirse perder un sólo dolar de negocio (“we can’t afford to lose one dollar of business“). En Diciembre de 2009 fueron multados por el Estado de Alabama a pagar una indemnización de 700 millones de dólares a los afectados. Hoy el PCB es uno de los agentes fundamentales presentes en el herbicida RoundUp (esencialmente glyfosato) y en la mayoría de agroquímicos usados en la industria agroalimentaria.

Si, tal y como aseguran los defensores de la biotecnología agrícola en sus estudios científicos, no existe riesgo ninguno para la salud humana(…)¿por qué tanta alarma? ¿por qué tantas sentencias contrarias a los intereses de las multinacionales que representan este tipo de agricultura? ¿por qué más de una decena de países en todo el mundo ha vetado las actividades de Monsanto o ha prohibido el suso de sus patentes y otros muchos están estudiando hacer lo mismo?

Por otro lado el proceso de cultivo llevado a cabo por la industria agroalimentaria lleva impreso el patrón del monocultivo. Esto implica una consecuente destrucción de la biodiversidad de la zona donde es practicado. El uso sistemático de herbicidas e insecticidas (no olvidemos que la planta es modificada para resistir el efecto mortal del veneno pero su comportamiento es eminentemente igual que el de su gemela orgánica y por tanto se ve afectada por las colonias de insectos que histórica y genéticamente polinizan o utilizan la planta en cuestión y sus flores) erradica de golpe cientos de especies autóctonas desde el nivel microbiano a los grandes pájaros. Unido a la desertificación que se produce al someter al suelo a un proceso de envenenamiento y producción sin descanso y a la deforestación de especies autóctonas como viene ocurriendo en la Amazonia brasileña, que ha tenido que ser sometida a una legislación estableciendo una moratoria en los permisos de plantaciones de soja en dicho territorio en 2006. Según escribe Liliane Spendeler, responsable de Amigos de la Tierra, en su completísimo estudio sobre los gmo y su amenaza para la seguridad “El 81% de las plantas modificadas genéticamente cultivadas en el mundo actualmente incorporan una tolerancia a un herbicida químico. La experiencia de Estados Unidos está demostrando que el uso de estos productos de síntesis aumenta con la introducción de las semillas transgénicas. Por ejemplo este aumento ha sido de un 5% en el caso de la soja modificada comparado con su equivalente y hay indicios para pensar que el aumento es mucho mayor en Argentina (Charles M. BenBrook). Así mismo un reciente estudio del Northwest Science and Environmental Policy Center demuestra que la siembra de 220 millones de hectáreas de maíz, soja y algodón transgénicos desde 1996 ha tenido como consecuencia un aumento del uso de los herbicidas de en torno a los 22 millones de kg. este hecho tiene consecuencias evidentes para el medio ambiente, tanto de contaminación de suelos, acuíferos, etcétera. como de destrucción de la biodiversidad (sic).”

Las poblaciones indígenas de Argentina y Brasil, principalmente, llevan años advirtiendo de los efectos devastadores que el glifosato tiene sobre las tierras en las que habitan. Por no hablar de las denuncias consistentes que han presentado sobre las funestas consecuencias que tiene para la salud. Como así lo determinó Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA (Facultad de Medicina) en su estudio. También es digna de mención la web http://gmoevidence.com/ que recoge estudios veraces sobre las evidencias del daño que los GMO ocasionan a los seres vivos.

by AAA (creative commons)

by AAA (creative commons)

Por último y no menos importante está la vertiente político-económica del tema. La generalización de los monocultivos siempre ha llevado consigo la depauperización de los pequeños agricultores, incapaces de competir en precio y en producción con los grandes latifundios. El hecho de que empresas como Monsanto o Sygenta hayan patentado las semillas que cultivan quiere decir que tienen los derechos absolutos de explotación, desarrollo y comercialización de los mismos. Así ningún agricultor podrá cultivar y comercializar sus productos si antes el propietario no le ha dado el pertinente permiso. Durante muchos años los cultivos de miles de agricultores en Brasil, por ejemplo, se vieron contaminados con las semillas de soja modificada patentada por Monsanto llevados a sus campos por el viento, los pájaros o los insectos de forma natural. Monsanto demandó a todos aquéllos cuyas cosechas llevaran trazas de su producto, y resultaron ser muchas. El resultado fue que la mayoría de ellos se vio obligado a reconvertir su agricultura a la biotecnología ya que no podían pagar las deudas contraídas. Estas pequeñas economías locales se ven totalmente supeditadas a Monsanto que les suministra tanto las semillas como el herbicida, creando un círculo económico cuyo eje es precisamente el sector privado de la biotecnología agroalimentaria.

El uso sistemático de herbicidas e insecticidas (no olvidemos que la planta es modificada para resistir el efecto mortal del veneno pero su comportamiento es eminentemente igual que el de su gemela orgánica y por tanto se ve afectada por las colonias de insectos que histórica y genéticamente polinizan o utilizan la planta en cuestión y sus flores) erradica de golpe cientos de especies autóctonas desde el nivel microbiano a los grandes pájaros.

En España el cultivo, uso y comercialización de los productos transgénicos está regulado por la Ley 9/2003 del 25 de Abril de ese mismo año mediante el cual se establece que una de las obligaciones de las Administraciones Públicas es “realizar una evaluación previa de los riesgos para la salud humana y el medio ambiente”. Al final son las Comunidades Autónomas las que tienen la mayor parte de responsabilidad en el proceso de emisión de licencias, ya que gestionan la petición, con lo que eso conlleva a nivel de política de partidos, financiación de los mismo, fundaciones, etc…Teniendo en cuenta que España se ha convertido en el laboratorio de Monsanto en Europa y que el crecimiento de este año ha sido del 13%, según nos informa J. Manuel Mulet en una preocupante entrevista publicada el pasado 18 de Octubre por El País, parece bastante dramático el hecho de que los poderes públicos evalúen de esa manera tan trivial los riegos para la salud pública derivados del RoundUp y similares.

No sabemos qué alcance, a todos los niveles de la sociedad, tendrá el progresivo avance de esta tecnología. Lo que sí sabemos es que el cultivo orgánico y la apuesta por la biodiversidad son siempre sinónimo de salud y de que el uso de herbicidas como el RoundUp no genera un impacto positivo, se mire por donde se mire, en el medio ambiente. Por eso desde Larutanatural animamos a nuestros lectores a investigar por sí mismos y ser muy precavidos a la hora de enfrentarse a los productos genéticamente modificados, apostar por lo orgánico y lo local tenga o no la etiqueta ecológica (que ese es otro tema, por mucho que se empeñen en desviar la atención los profesionales del lobby como Mulet o la fundación ANTAMA) y demandar la información necesaria a las Instituciones Públicas implicadas, como el Consejo Nacional de Bioseguridad.

 

by AAA (creative commons)

Larutanatural 2013

Ferias ¿eco-lógicas? BioCultura Valencia 2013

El pasado día 23 de Febrero Larutanatural se trasladó a Valencia para cubrir la “Feria de productos ecológicos y consumo responsable”, como ellos se autodenominan, BioCultura 2013. Para informar con total libertad, decidimos ir anónimamente, como unos consumidores más. Así tendríamos la oportunidad de sentir el verdadero trato que se la da a “un consumidor responsable”, ese que hace las preguntas incómodas.

Lo primero que me llamó la atención fue el lugar designado para la feria. Situado a las afueras de Valencia, en el recinto denominado Feria de Valencia, el Pabellón 8 es una mole de hormigón, plástico, cemento armado y metal digna de recordar. En el interior, después de abonar los correspondientes 6 euros, más 1 para el ropero, y traspasar un megalómano hall de dimensiones desproporcionadas, se apiñaban cientos de puestos de todos los tamaños y categorías. Es curioso pero, a modo de reflexión particular, uno se imagina una feria de productos ecológicos y consumo responsable en otro entorno, más accesible sin necesidad de utilizar vehículo, en un ambiente más natural donde el participante pueda integrarse con la naturaleza y los productos que ésta rende en su zona.

En general, podríamos dividir la Feria BioCultura en 2 apartados: Alimentación y una mezcla ecléctica en la que tenían cabida desde calcetines fabricados con supuesto “bambú ecológico” hasta terapeutas de toda índole ofreciendo sus servicios.

La primera parte, alimentación, domina el 80% de la Feria y la división principal del pabellón. Como podemos observar en el mapa y el listado de los comercios y los puestos, la gran mayoría podría desglosarse en la siguiente lista:

por H. Cano

por H. Cano

  • Tiendas de productos ecológicos y herbolarios locales
  • Huertas ecológicas locales
  • Productores, Agricultores y Ganaderos
  • Restaurantes y Bares “ecológicos”
  • Productos específicos ecológicos
  • Asociaciones e Instituciones

– Otros. Entre los que podríamos destacar a espacios auto-sostenibles o ecoaldeas, productores de humus de lombriz o el creador de un producto asombroso originario de las m0ntañas de Andorra del que ya hemos hablado en Larutanatural, el nectum de abeto. De este “sector” nos ocuparemos más tarde.

by Hugo Cano

by Hugo Cano

Una vez adentrándonos en la Feria llega la segunda sorpresa o por definirlo mejor, el segundo choque entre lo que uno piensa que iba a ser una feria de este tipo y lo que es en realidad. El espíritu, la finalidad, el objetivo es exclusivamente comercial. Me explico. Al tratarse de una Feria de Productos Ecológicos y Consumo responsable, uno piensa que se va a hacer hincapié en estos conceptos, explicando la procedencia tanto de las materias primas como de los productos, incidiendo en aspectos fundamentales relativos al transportes, envasado, distribución y almacenamiento de los mismos y creando un espacio para que el consumidor entre de lleno en ese concepto de “consumo responsable”, que lo hace plenamente partícipe del proceso comercial que se lleva a cabo cuando decide comprar un producto para consumirlo en su casa y con su familia.

Pero no. Allí una decena de bares y restaurantes se disputan el hambre, y la gula, de los “clientes”. Casi nadie pregunta, casi nadie cuestiona. ¿De dónde viene este producto? ¿Y el sello ecológico, qué significa exactamente? ¿Puedo estar seguro que las condiciones laborales de los trabajadores que han participado en su proceso de producción han sido las correctas? Ni rastro de nada de esto. Miles de vasos y platos de plástico se almacenaban en los cubos de basura, que posteriormente se llevarían al reciclaje. Alguien debería explicarles a los responsables de la feria que el reciclaje está bien como parte de la solución, pero que las plantas de reciclaje son un agente contaminador enorme en sí mismas y que el negocio que se genera alrededor de ellas no tiene mucho que ver, precisamente, con la ecología. Pero estábamos en la feria, en el negocio de los productos ecológicos. Desde 2 euros hasta 5 podías comer pizza, un bocadillo de chorizo, una ración de paella o unas cuñas de queso y jamón; todo ecológico y certificado. Acompañarlo de una de las variedades de cerveza o vino ecológico sólo añadía 2 o 3 euros más al ágape. Según datos de la organización, cerraron el evento con más de 20.000 participantes. Echen cuentas. Por supuesto, un servidor se llevó el bocadillo de casa.

Larutanatural 2013

Larutanatural 2013

Por supuesto no podían faltar las míticas degustaciones. Por momentos, quien esto escribe se trasladó a los pasillos del Carrefour y pudo observar, y degustar porqué ocultarlo, cómo la gente se hacía los dedos huéspedes con las muestras de queso, jamón serrano, pan, aceite, dulces y un sinfín de productos ecológicos.

No dudamos de que los productos allí ofrecidos sean de la máxima calidad y de que muchos de los comercios allí expuestos sigan estrictas reglas a la hora de llevar a cabo su producción pero el espíritu de la Feria no era explicar porqué es importante consumir productos ecológicos, o qué hace que un producto sea ecológico, o qué impacto tiene este tipo de consumo en la economía local. Muchas de las personas que estaban allí trabajando eran trabajadores contratados para el evento. No sabían dar razón de la procedencia de los productos, de los métodos de producción, distribución, almacenaje o envasado. El negocio estaba allí mismo, en atender a cuantos más clientes mejor en el tiempo dado. Bastante tenían con atender al siguiente cliente y su pedido para 7 personas. Pocas preguntas fueron respondidas con tranquilidad y ganas cuando encontramos algún responsable de los comercios o puestos a los que nos acercábamos.

catering ecológico

catering ecológico

En medio de tanto puesto ofreciendo comida y bebida se encontraba la caseta del CAECV (Comité d’Agricultura Ecològica de la Comunitat Valenciana). Yo iba con la lección aprendida y había leído completo el REGLAMENTO (CE) NO 834/2007 DEL CONSEJO de 28 de junio de 2007 sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos y por el que se deroga el Reglamento (CEE) no 2092/91. Sabía, por tanto, que en España las competencias al respecto de producción ecológica dependen de las CC.AA. y, por tanto, de como éstas decidan aplicar dicho Reglamento. Algunas de ellas, en uso de sus competencias, delegan en instituciones y empresas privadas la supervisión y aplicación de dichas normativas (caso de Castilla La-Mancha o andalucía). En Valencia es el CAECV el encargado de revisar y actuar en el tema que nos ocupa. La persona representante del organismo nos atendió y respondió a nuestras preguntas con bastante exactitud. Conocía los Reglamentos y normativas y mostraba una opinión práctica sobre el asunto ante un supuesto “nuevo propietario que quería introducir cultivos ecológicos en sus tierras”. El hecho es que, como sabemos, son multitud las excepciones que el Reglamento permite y desarrolla a lo largo de su articulado a la hora de introducir elementos externos a la propia naturaleza a la hora de certificar la producción de procedencia “ecológica”.  Y así fue reconocido por este representante. Depende del lugar, depende de las circunstancias, de las necesidades económicas del momento, un cultivo o producción puede ser considerada ecológica o no. Y luego está el espinoso tema del periodo de “conversión a la agricultura ecológica”, con su respectivo etiquetado, que da lugar a muchas dudas y confusiones entre los consumidores.

Una vez satisfecho el hambre, al “consumidor responsable” se le ofrecen una serie de actividades (no confundirnos, se desarrollan durante todo el día) de diversa índole que, para hacer honor a la verdad, son la parte más productiva, positiva y ecológica de la Feria, aunque nunca pierden de vista el carácter comercial del evento. Por mencionar algunas de las más destacadas o curiosas:

  • Elaborar queso en casa, por elaboradores.com
  • ¿Por qué un huerto en la escuela?, por Montse Escutia, Ingeniero agrónomo, secretaria de la asociación VidaSana
  • Introducción a la aromaterapia científica según la escuela francesa, por Ana Roselló Ilivares, www.cositasbuenas.com
  • Concierto Meditativo Cuencos de Cuarzo, por Javier Bellón, animaquarz.comAquí tenéis el programa completo.

Si bien es cierto que el programa de actividades era bastante interesante y completo, la afluencia a muchas de las mismas fue escasa. El grueso de los participantes, al menos en el tiempo que estuve allí (más de 8 horas moviéndome), se repartía en la planta baja, entre los puestos.

Los puestos. Esto nos lleva a la segunda parte o división de la Feria, dedicada a toda suerte de materias. Al ser preguntada por la procedencia de las cañas de bambú de la que se extrae la “baba” con la que se fabrican unos “calcetines terapéuticos” ideales para la transpiración del sudor, hablaron de cultivos en Murcia y las Islas Canarias, donde no se da el bambú de forma natural al menos en cantidades que hagan viable su transformación y comercialización. Nos llamaron la atención unas gafas para descansar la visión, que en lugar de lentes llevan una especie de rejilla de plástico. Parlamentamos con un artesano de instrumentos musicales que no quería que sus productos fueran fotografiado porque “no estábamos comprando nada”. Compramos un cepillo de dientes ecológico. Rebuscamos entre toda clase de libros esotéricos o descubrimos porqué es ecológico un buen sellado de las puertas y ventanas de la casa.

Larutanatural 2013

Larutanatural 2013

Pero como hemos apuntado, también nos encontramos con agradables sorpresas en la Feria. Por citar algunas, queremos mencionar a la “Aldea de Retiro”, un espacio dedicado a la permacultura y desarrollado la familia de un escultor que tuvo el sueño de vivir de manera diferente.

También conocimos a Michel Baylocq y su nectum de abeto, del que ya hemos hablado extensamente en estas páginas, y que nos descubrió un producto tradicional, local, ecológico y riquísimo.

Por allí estaban también organizaciones y asociaciones de larga vida y experiencia y que vienen desarrollando una gran labor en la difusión de la permacultura y los métodos de vida y consumo sostenibles, como MamaTerra quien lleva a cabo un maravilloso Festival Ecológico de la Infancia dentro de la feria BioCultura o Asociación VidaSana, quien organizaba el evento.

En conclusión, BioCultura Valencia fue una experiencia intensa en cuanto a cuestionamiento de valores que transmitimos a la sociedad cuando hablamos de ecológico o sostenible. Si bien este tipo de Ferias conllevan elementos positivos como la interacción entre los participantes y comercios, la difusión de productos desconocidos y de conceptos alternativos a los comunes, no lo es menos que el marcado carácter comercial y circunstancial del evento, sin trascendencia más allá del mismo, y la cantidad de dinero que se genera y que es gestionado por manos provenientes de todos los lugares posibles hacen aconsejable repensar este concepto para que el consumidor se vea beneficiado primando lo formativo y lo coherente con la conducta verdaderamente ecológico al impulso económico puntual de un sector, objetivo principal reconocido de este tipo de eventos.

by Amber Karnes

I Joel Salatin

Miembro de una familia dedicada durante 3 generaciones completas en el estado de Virginia a la ganadería y la granja renunciando al uso de los métodos de la ganadería y la explotación animal convencional y preocupada por la producción de alimentos saludables y seguros para el consumo de las personas, Joel Salatin, Norteamericano, 56 años (que estuvo en España el pasado mes de abril para impartir un curso en la Finca La Donaira, en Málaga , su primera vez en Europa como profesor, de hecho) es una de las figuras más importantes dentro del mundo de la Agricultura y Ganadería Orgánicas, un decidido impulsor de la permacultura y de sus mecanismos de desarrollo de las economía locales. Además de incansable conferenciante a lo largo y ancho de la geografía norteamericana, es autor de algunos de los libros más populares dentro de la cultura alternativa de la producción de alimentos, entre otras interesantes materias de orden económico.

Precisamente en su libro “Folks, This Ain’t Normal” (“Chavales, esto no es normal”), publicado en 2011, Salatin aborda la problemática de haber ubicado nuestros sistemas de alimentación, producción y distribución de los alimentos tan lejos de la “alegría simple y perdurable inherente a vivir cerca de la tierra y de las personas que amamos”. De hecho, el subtítulo del libro es todo un aviso a navegantes: “A Farmer’s Advice for Happier Hens, Healthier People, and a Better World”, significa exactamente eso, “un consejo de un granjero para conseguir gallinas más felices, personas más sanas y un mundo mejor”. En el libro, Salatin se lamenta que “nos creamos tan listos cuando hemos perdido el placer de relacionarnos de forma humana con la comida (…) los jóvenes de hoy no saben plantar, no saben de donde vienen las plantas, no están cocinando, no participan de la unión sagrada y ecológica del hombre con la tierra”.

 Todo en Polyface Farms es o proviene de la producción orgánica y sostenible. Hoy en día más de 5000 familias se alimentan directamente de esta actividad y otras muchas lo hacen indirectamente a través de sus redes propias de distribución

En 1982, con 25 años, decidió dedicar su vida plenamente al proyecto Polyface farm (literalmente “la granja de las múltiples caras”). Desde allí ha llevado a cabo un trabajo extenso, profundo y eficaz basado en la convivencia y la biodiversidad, tanto animal como vegetal. Todo en Polyface Farms es o proviene de la producción orgánica y sostenible. Hoy en día más de 5000 familias se alimentan directamente de esta actividad y otras muchas lo hacen indirectamente a través de sus redes propias de distribución y canales de venta al público (actualmente 50 tiendas en Estados Unidos). Pero Salatin y los suyos son también excelentes agricultores, orgánicos por supuesto. Mejor dicho y como él mismo gusta de señalar “más allá de lo orgánico”. Su preocupación no sólo se reduce al consumo humano, sino que garantizan que toda la carne proveniente de sus animales no lleva trazas de organismos genéticamente manipulados ni de pesticidas ni agroquímicos.

Los principios fundamentales sobre los que fundamentan su proceder son los siguientes y conforman una especie de “manifesto” que están colgados en su página web:

 

  • TRANSPARENCIA: Cualquiera es bienvenido a la granja. No ha rincones secretos ni ocultos. No hay puertas cerradas ni prohibición de grabar.
  • BASADOS EN EL PASTO: Ganado de pastoreo y aves de corral movidos constantemente hacia nuevas zona de pastoreo
  •  INDIVIDUALIDAD: Plantas y animales deben ser provistos de un hábitat consecuente con sus distintivos psicológicos intrínsecos.
  • LA NATURALEZA COMO PLANTILLA: Imitar los patrones naturales en una escala comercial doméstica asegura límites éticos y morales ligados a la inteligencia humana.
  • LOMBRICES DE TIERRA: Involucrados realmente en el negocio del enriquecimiento del suelo mediante lombrices de tierra. Estimular la biodiversidad del suelo es una prioridad.

 

Quizá muchos de vosotros conozcáis a Salatin de la excelente película-documental Food Inc., donde Salatin aparece en una poderosa secuencia literalmente “pelando pollos”, mientras revela algunas de las contradicciones más importantes de la legislación norteamericana en materia de salubridad animal y producción de alimentos. Seguramente otros muchos sepáis de PolyFace Farm a través de los numerosos reportajes, entrevistas, vídeos y libros que hay circulando por la red sobre sus actividades. Desde Larutanatural vamos a profundizar en próximos reportajes y documentales en lo que Joel Salatin y Polyface Farm ha supuesto para el mundo de la Agroecología y la Producción de alimentos ecológicos. Pero sobre todo, para la conciencia de miles de personas a lo largo del globo, de la importancia del proceso de producción de alimentos con los que elaboramos nuestras comidas y la de nuestras familias.

by Gage Skidmore

by Gage Skidmore

Mientras tanto, nos quedamos con el mensaje que desde Polyface Farm nos hacen llegar a través de su página web:

“Aumenta tus beneficios, pero sin vender tu alma”

Por ckmck

La UE y la lenta agonía de las abejas

El pasado 29 de Abril la Comisión Europea, a instancias de la Agencia Europea para la Seguridad Alimentaria, sacó adelante el veto durante dos años a tres plaguicidas comercializados por las multinacionales Bayer y Syngenta, de la familia de los neonicotinoides: clotianidina, tiametoxam e imidacloprid. Son los causantes de la alarmante disminución y adelgazamiento de las colonias de abejas, hasta el punto de poner en riesgo la existencia de la propia especie, según llevan clamando multitud de organizaciones y expertos, como Johan van Veen, investigador del Centro de Investigaciones Apícolas Tropicales de la Universidad Nacional (CINAT-UNA): “Desde mediados de los años 90 se empezó a utilizar una nueva generación de pesticidas que se llaman Neonicotinoides. Este es aplicado en la semilla o como tratamiento en las raíces del cultivo protegiendo a la planta de insectos dañinos. Pero desde que se empezaron a usar, los apicultores empezaron a sufrir pérdida de colmenas”, explicaba van Veen, a raíz de un conteo de colonias de abejas realizado por el CINAT en 2012. O hasta la propia ONU, que en una advertencia de su Programa para el Medio Ambiente (PNUMA) de Marzo de 2011 apuntaba que la producción mundial de alimentos se vería dramáticamente reducida si no se ponía una solución al problema de la desaparición progresiva de las abejas, principalmente las melíferas, productoras de miel y claves en el proceso de polinización natural.

¿Por qué sólo dos años si está comprobado el efecto devastador causado en los insectos y, en consecuencia y a medio plazo, en las condiciones de vida de millones de seres humanos? Antes de la resolución, en pleno debate sobre el tema, ya las multinacionales afectadas, Bayer y Syngenta lanzaron un agresivo “plan de acción” para salvar las abejas, un furibundo contraataque contra lo que previsiblemente supondrá una mengua considerable en los beneficios relacionados con la cría de las abejas y un golpe a la línea de flotación de su proyección e imagen de marca. Aducen que la prohibición no salvará una sola abeja. Este plan de acción, en palabras de John Atkin (director general de operaciones de Syngenta) “…aporta una valiosa perspectiva sobre la salud de las abejas, mientras que la prohibición de los neonicotinoides no ayudará en absoluto a conocer la verdadera causa del problema. La prohibición de estos productos innovadores no salvaría ni una sola colmena y ha llegado el momento de que nos centremos en abordar las verdaderas causas que provocan la reducción de poblaciones apícolas. El plan se basa en la confianza que tenemos en la seguridad de nuestros productos y en nuestro compromiso histórico de mejorar el entorno de las abejas”.

 Las multinacionales afectadas, Bayer y Syngenta lanzaron un agresivo “plan de acción” para salvar las abejas, un furibundo contraataque contra lo que previsiblemente supondrá una mengua considerable en los beneficios relacionados con la cría de las abejas y un golpe a la línea de flotación de su proyección e imagen de marca

 

 Pero este plan, que hace hincapié en los diversos parásitos que afectan a las colonias de abejas, no reconoce el comprobado efecto nocivo que sus pesticidas provocan y que según la mayoría de expertos independientes, es el principal problema al causar daños irreparables en el sistema nervioso de los insectos, provocándoles incluso la muerte.

 También la industria fitosanitaria ha puesto el grito en el cielo amparándose en las previsibles pérdidas económicas, indicando por ejemplo que la prohibición no supuso el aumento de las colonias en Francia durante los años 2007 y 2008 pero que, cuando en 2010 se volvieron a permitir los plaguicidas dichas colonias significaron un aumento.

No sabemos si la prohibición de dos años será suficiente para que se regeneren las colonias de abejas en un número tal que no ponga en peligro su existencia. Desde luego, durante este tiempo, deberán implementarse las políticas necesarias para el repoblamiento y protección de dichas colonias y para la creación de algún producto fitosanitario que sustituya los neonicotinoides como plaguicidas de las diferentes colonias de insectos que atacan las cosechas o en métodos alternativos naturales, fomentando la biodiversidad. De lo contrario nos encontraremos ante la misma disyuntiva en unos pocos años si es que esos dos años han conseguido demostrar la eficacia de la medida. Se nos antoja muy poco tiempo para poder calibrar el alcance de una ley que sin el debido acompañamiento en forma de acciones como las que hemos descrito, estará inerme ante una situación de tal magnitud.

 En definitiva y según los expertos, las abejas siguen en peligro.

 

Sello Europeo

Sello ecológico europeo: ¿una garantía para el consumidor?

“La producción ecológica es un sistema general de gestión agrícola y producción de alimentos que combina las mejores prácticas ambientales, un elevado nivel de biodiversidad, la preservación de recursos naturales, la aplicación de normas exigentes sobre bienestar animal y una producción conforme a las preferencias de determinados consumidores por productos obtenidos a partir de sustancias y procesos naturales. Así pues, los métodos de producción ecológicos desempeñan un papel social doble, aportando, por un lado, productos ecológicos a un mercado específico que responde a la demanda de los consumidores y, por otro, bienes públicos que contribuyen a la protección del medio ambiente, al bienestar animal y al desarrollo rural.”

 Esta es la definición que la UE otorga a la llamada producción ecológica, refiriéndose tanto a la agricultura como a la acuicultura o la ganadería,  según el Reglamento en vigor de 28 de Junio de 2007. Y según esta definición tanto los consumidores habituales de este tipo de productos como los esporádicos deberían sentirse muy tranquilos y reconfortados ante la calidad de los productos y las prácticas con las que son producidos y, además, satisfechos pues con dichas prácticas “…se contribuye a la protección del medio ambiente, al bienestar animal y al desarrollo rural”.

En un huerto madala, la biodiversidad es condicion sine quanum. Foto por Colectivo Ecologista Jalisco

En un huerto madala, la biodiversidad es condicion sine quanum. Foto por Colectivo Ecologista Jalisco

Pero echemos un vistazo general al estado de la cuestión. ¿Cómo funciona en España el mercado de productos ecológicos? En primer lugar habría que nombrar de nuevo al REGLAMENTO (CE) Nº834/2007 DEL CONSEJO de 28 de junio de 2007 sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos y por el que se deroga el Reglamento (CEE) nº2092/91. Dejando a un lado las buenas intenciones y las necesarias definiciones, hay que hacer notar que en sus muchas disposiciones aparecen frecuentemente elementos de excepcionalidad en diferentes grados y niveles de producción que pueden dar qué pensar a los consumidores de productos ecológicos. Veamos algunos ejemplos:

 En las consideraciones iniciales, nº 5 dice textualmente: “Es preciso, por tanto, definir más explícitamente los objetivos, los principios y las normas aplicables a la producción ecológica para contribuir a la transparencia y la confianza de los consumidores, así como fijar una definición armonizada del concepto de producción ecológica.”

Es decir, la aplicación de dicha concepción armonizada y normas comunes queda a expensas de ser desarrollada, como veremos se explicita más adelante en el propio reglamento y en el marco legal regulador dentro de nuestro país, por los organismo competentes en cada caso. Es una declaración implícita de que esa objetivización de reglas y objetivos en el desarrollo de un marco común dentro de la producción ecológica es prácticamente imposible debido, sobre todo, a la diversidad natural, demográfica, geográfica, cultural, económico-social y legal existente dentro de la realidad existente en una región tan vasta y variopinta como es Europa (los 28 países integrados en la UE, en este caso).

 “Solo son alimentos ecológicos, biológicos u orgánicos  los que obtienen una certificación, y para ello deben superar los controles de los comités de agricultura de la comunidad autónoma donde se producen o elaboran” Margarita Campos, Intereco

En España, según el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (magrama), las competencias están asumidas por las Comunidades Autónomas que, en su mayoría, crean las instancias públicas correspondientes para el control de dichas competencias. Sin embargo, Andalucía, Castilla-La Mancha y Aragón (esta última en un modelo híbrido de control público-privado) han delegado dicho poder en organismos privados de control contratados a tal efecto. ¿Garantizan estas empresas privadas el control de la producción para que se desarrolle en unos niveles ecológicos razonables? Es más, dentro del modelo controlado directamente por las administraciones públicas, ¿está garantizado así mismo ese control?. Cuando le preguntamos sobre el particular al representante del CEACV (Organismo designado por la Comunitat Valenciana para el control del cumplimiento de la normativa en materia de producción ecológica) presente en la Feria BioCultura 2013 (Valencia), éste nos reconoció lacónicamente que es imposible estandarizar todos los modelos de producción a un mismo nivel ecológico y que a cada lugar o zona y cada productos, unas reglas. Según la legislación, donde no hay condiciones para que se dé un cultivo ecológico, se pueden hacer excepciones. La expresión “salvo si” aparece continuamente a lo largo del texto:

Art.16, 2, b) todos los productos y sustancias deberán ser de origen vegetal, animal, microbiano o mineral, salvo si no se dispone de cantidades suficientes de productos o sustancias de esas fuentes, si su calidad no es adecuada o si no se dispone de alternativas;

Art.19, 2, c) solo se utilizarán ingredientes agrícolas no ecológicos si han sido autorizados para su uso en la producción ecológica de conformidad con el artículo 21 o han sido autorizados provisionalmente por un Estado miembro;

El capítulo 5, con su título Flexibilidad por bandera, ya es toda una declaración de principios al respecto.

Es una declaración implícita de que esa objetivización de reglas y objetivos en el desarrollo de un marco común dentro de la producción ecológica es prácticamente imposible debido, sobre todo, a la diversidad natural, demográfica, geográfica, cultural, económico-social y legal existente dentro de la realidad existente en una región tan vasta y variopinta como es Europa (los 28 países integrados en la UE, en este caso).

Es decir, ¿puede el consumidor estar seguro al comprar un producto etiquetado como ecológico de que está consumiendo efectivamente algo que ha seguido las normas marcadas por el reglamento en vigor y, mucho más importante, que ha sido desarrollado siguiendo unos preceptos de respeto por el medio ecológico, formando parte de una biodiversidad local y activa y libre de toda traza de productos químicos adicionados en cualquiera de su fases? Desde un punto de vista estrictamente legal, de hecho, sí. Margarita Campos, presidenta de Intereco, asociación que agrupa a las autoridades públicas de vigilancia de agricultura ecológica de España, aclara que:”Solo son alimentos ecológicos, biológicos u orgánicos (diferentes terminologías para el mismo tipo de productos) los que obtienen una certificación, y para ello deben superar los controles de los comités de agricultura de la comunidad autónoma donde se producen o elaboran”. Los inspectores comprueban que las empresas cumplen a rajatabla los requisitos del reglamento de la Unión Europea“.

¿Quiere esto decir que cualquier producto que obtenga la certificación correspondiente es un producto “ecológicamente fiable”? Desgranamos a continuación las características que un consumidor responsable debe tener en cuenta para valorar si un producto, independientemente de la certificación obtenida, merece su total confianza como producto absolutamente ecológico, orgánico y dentro de los parámetros de un comercio equilibrado y justo.

  1.  Biodiversidad. La producción ecológica a nivel comercial busca, dentro de las reglas y los marcos comerciales establecidos, el mayor beneficio económico posible. Una plantación libre de productos químicos “no permitidos” puede obtener todas las certificaciones legales necesarias para ser presentado bajo la etiqueta ecológica de la UE pero el desarrollo de la misma bajo las técnicas del monocultivo privará al consumidor de los beneficios de un producto evolucionado y crecido en un entorno autóctono, sujeto a las reglas de la biodiversidad relacionadas con cada cultivo concreto. Además de esto, el monocultivo presiona de manera significativa las economías agrícolas locales imponiendo unos precios de coste de cultivo, explotación y distribución imposibles de alcanzar.
  2. Libre de productos químicos. El reglamento al que hemos hecho referencia y que gobierna todas las las leyes y reglas específicas sobre producción orgánica y ecológica establece un gran catálogo de excepciones, posibilidades y situaciones en las que el “productor” puede, de hecho, contravenir los principios de fomento de la biodiversidad, producción sólo a partir de sustancias naturales y ya presentes en el entorno (consideraciones iniciales, 20; 32; art. 3, b y c; art. 6,a; son sólo algunos ejemplos). Dichas excepciones ponen en tela de juicio la catalogación de “producto ecológico”, fuera de las disposiciones recogidas en dichos reglamentos.
  3. Envasado y distribución acorde con la cultura ecológica. No nos olvidemos que por mucha etiqueta que un producto lleve, nunca podrá ser “ecológico” ni respetar los principios básicos de respeto por la naturaleza y las personas is va envuelto en capas de plástico, papel, cartón, etc… El envasado debe ser mínimo y, en todo caso, proveniente de materiales naturales. Daremos siempre prioridad a los productos que no estén envasados o que podamos “re-envasar” nosotros mismo utilizando nuestros propios recipientes.
  4. Productos Locales = Economía Local. ¿De qué sirve que un producto tenga la certificación ecológica si ha tenido que ser transportado a lo largo de miles de kilómetros para llegar al consumidor final? Debemos tener en cuenta siempre la procedencia tanto del producto final como de la materia prima. Sólo si es local, puede moralmente denominarse ecológico. Es un ejercicio de lógica, cuantas menos manos hayan pasado en el transcurso del producto desde su fase de producción hasta distribución mayor repercusión en la economía local y mayor seguridad para el consumidor, que sabe de dónde procen exactamente los alimentos que va a consumir.
  5. Sostenible. En toda la cadena de producción.
  6. Criterios de Necesidad Objetiva y Repercusión Económica. ¿Necesita un producto biológico anunciarse 24 horas al día en canales de televisión? ¿Dónde va y de dónde procede todo ese dinero destinado a la publicitación de estas marcas y productos? El consumidor debe exigir que el destino final de su dinero no sea la financiación de campañas y productos que nada tienen que ver con generar recursos para las personas que producen dichos productos. En este sentido, la desinformación juega un papel fundamental a la hora de configurar los hábitos de consumo de los consumidores “ecológicos”.
  7. Condiciones laborales de los trabajadores de la marca. Puede un producto en cuyo proceso de vida haya participado un sólo trabajador en condiciones de esclavitud o semi-esclavitud considerarse ecológico por mucho que cumpla todas demás condiciones?
Sello oficial de Producción Ecológica de UE

Sello oficial de Producción Ecológica de UE

Por tanto, podemos llegar a la importante conclusión de que es el consumidor el responsable final de llevar a su mesa productos verdaderamente ecológicos en dos sentidos: Primero informarse haciendo una investigación destinada a averiguar las fuentes, la procedencia y la forma de distribución de los alimentos que se consumen y, por otro lado, teniendo un buen conocimiento de la legislación vigente y las prácticas que los sellos ecológicos homologados llevan a cabo su producción. Y segundo exigir el cumplimiento de dichas normas y la transparencia de las empresas que dicen producir alimentos ecológicos o cualquier otro tipo de producto con esta denominación

A este respecto Larutanatural va a llevar a cabo una amplia labor de investigación y documentación con el fin de poder resolver tus dudas sobre cualquier producto, marca, componente o situación que encuentres. Elaboraremos listas de productos y empresas y analizaremos las ya existentes que han sido elaboradas por diversas ONG’s. En próximas fechas os daremos más información sobre esta iniciativa (Asesoramiento).