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Foto: Roberto González/Larutanatural

Tu Huerto en una Espiral

Uno de los principales objetivos que Larutanatural se plantea en cada una de sus acciones es crear un vínculo cada vez más fuerte entre todas las personas que tienen un interés común por el entorno que nos rodea, por nuestra soberanía alimentaria y la divulgación libre del conocimiento sobre la naturaleza y lo que de ello se deriva. Por eso, el poder contar en este curso con más de 40 personas entre participantes y organizadores, ayudantes y amigos, es un hecho muy reseñable que pone de manifiesto el interés creciente que existe por todos estos temas. De hecho los 27 participantes inscritos divididos entre los dos días del fin de semana son una muestra bastante heterogénea de los diferentes perfiles que se están integrando (o lo están ya) en los múltipless ámbitos y círculos que la agroecología, la permacultura, el desarrollo sostenible y la ecología intentan desarrollar, escenificar y expandir. Desde profesionales jardineros como Nicolás, pasando por expertos agricultores o ganaderos como Carlos y Marcos López, hasta nuestro entrañable Antón que colaboró con su madre en la construcción de la espiral como uno más. La energía de Nanda o Javier, las ganas de saber de Jessica….en fin que no queremos dejarnos a nadie así que agradecemos a todos su participación y sus aportaciones. Habéis sido un grupo maravilloso en todos los aspectos.

Los integrantes del Curso el Sábado, 5 de Abril 2014

Los integrantes del Curso el Sábado, 5 de Abril 2014. Foto: Roberto González

Los integrantes del día 6 de Abril, con las dos espirales terminadas Foto: Roberto González

Los integrantes del día 6 de Abril, con las dos espirales terminadas
Foto: Roberto González

Durante los días previos los equipos de Larutanatural y Pumido ao Natural habíamos estado coordinándonos para tener todo preparado y dar un buen recibimiento a todos los compañeros y compañeras que se acercaron a compartir la jornada con nosotros. Bastantes amigos, socios y colaboradores de Duarte Artabe en Pumido ao Natural estuvieron siempre al pie del cañón para que todos pudiéramos estar concentrados en el curso. Kity y Pablo prepararon una comida orgánica y vegetariana con los productos de la huerta de Pumido (guiso de lentejas y verduras el Sábado y arroz y pasta con verduras el Domingo); Ana siempre atenta a cualquier detalle; Julián y Úrsula prepararon un delicioso desayuno casero preparado por ellos mismos (expertos reposteros orgánicos) y Larutanatural aderezó con una serie de pizzas caseras al estilo argentino. De todo, para que hubiera fuerzas suficientes durante la jornada.

Durante la semana anterior nos afanamos por juntar, limpiar, ordenar y clasificar los materiales necesarios para la realización de las espirales: piedras de diferentes formas y tamaños. tierra, compost, mulch, grava y arena. Todo materiales del mismo lugar donde se desarrolló el curso: la tierra donde Pumido ao Natural cultiva sus verduras, frutas y hortalizas. La Parroquia de Esmelle, cerca de la ciudad de Ferrol. Un marco inmejorable a muy pocos kilómetros de la playa y rodeado de montañas y ríos y cuya vegetación exuberante fue el mejor entorno posible para la preparación y realización del taller.

Montones de piedras clasificadas y organizadas Foto: Larutanatural - R. González

Montones de piedras clasificadas y organizadas
Foto: Larutanatural – R. González

Y preparamos y marcamos el inicio de la espiral con el objetivo de presentar a los participantes en el curso un ejemplo real, físico e “in situ” sobre lo que deberían hacer a continuación.

A partir de aquí Duarte Artabe y Hugo Cano se fueron alternando en las diferentes explicaciones tanto sobre la construcción de la espiral como en las claves para su cultivo y las características principales de esta técnica de permacultura. Además de ver sobre la espiral modelo, realizada por Larutanatural y Duarte en Octubre de 2013, y sobre varias mini-espirales, la colocación de las plantas con respecto a los diferentes estratos de humedad y posición del sol.

Además hablamos de diversos temas como las asociaciones beneficiosas entre plantas e insectos, la fabricación de compost, propiedades del mulch, métodos naturales sobre control de plagas como purines de ortiga o macerados de ajo, humus de lombriz, etc…

La espiral marcada con las primeras piedras y la zanja para los cimientos Foto: Larutanatural - Roberto González

La espiral marcada con las primeras piedras y la zanja para los cimientos
Foto: Larutanatural – Roberto González

Agradecer a Sergi Caballero el diseño de su modelo de espiral, que aunque modificada para las necesidades climáticas de la zona, nos sirvió de referente muy válido.

Más o menos para la hora de comer ambos días las espirales ya estaban terminadas a falta de acabar de rellenar con tierra unos 5cm y de las capas finales de compost y mulch o acolchado.

Si quieres saber cómo es el proceso completo de construcción de una espiral, puedes echar un vistazo a nuestro artículo donde profundizamos en el tema.

Hugo Cano explica durante un momento del curso Foto: Larutanatural - Roberto González

Hugo Cano explica durante un momento del curso
Foto: Larutanatural – Roberto González

Ya por la tarde, Inés Piatkowska nos enseñó a fabricar remedios naturales caseros a base de la plantas medicinales que podemos cultivar en nuestra espiral: jabón anti-bacterias, bálsamo, crema hidratante, aceites esenciales y alcoholes de uso tópico. Inés puso a disposición de todos muestras que pudieron llevarse a casa y las recetas correspondientes para poder reproducirlo cada uno en otro momento.

Agradecer infinitamente a nuestros colaboradores Inés Piatkowska, Roberto González, Joaquín Martín y Natalia Martín De Jorge su colaboración y entrega durante todo el fin de semana y la preparación y difusión del evento. Y por supuesto a Jotxo Cáceres su ayuda con el material técnico y edición del vídeo del curso, que podéis ver en nuestro canal de YouTube.

Detalle del documento elaborado por Larutanatural y aceite esencial de manzanilla Foto: Larutanatural - Roberto González

Detalle del documento elaborado por Larutanatural y aceite esencial de manzanilla
Foto: Larutanatural – Roberto González

Fue, en definitiva, un fin de semana lleno de emociones, conocimientos, de compartir experiencias, proyectos, ideas y donde terminamos dos espirales de 2.60 y 1.80 metros respectivamente en un diseño integrado que Duarte y Pumido ao Natural irán plantando, cuidando y cultivando y de las que todos los que participamos son en parte “dueños”.

Fotogalería:

Zarzalejo, camino hacia la autosuficiencia

Durante los últimos años hemos cometido grandes excesos en el consumo de los recursos de la Tierra que, aunque parece que a veces se olvida, son finitos y limitados. Estos abusos han hecho que literalmente estemos acabando con las existencias. Ya hemos alcanzado lo que se conoce como el “Pico del Petróleo” (Teoría del Pico de Hubbert), lo que significa que la producción de petróleo mundial no puede crecer más, lo que provocará tremendas subidas de precio no sólo en la gasolina, sino también en productos de primera necesidad, textiles, etc…

La única respuesta viable a este declive energético es una transición hacia un modelo sostenible, donde se disminuya la dependencia de los bienes materiales y se fomenten tanto la economía sostenible como el poder ciudadano y comunitario. Impulsado por la tremenda dependencia que la sociedad actual tiene del petróleo y de los combustibles fósiles, y adelantándose a la inminente crisis energética que se avecina, el municipio de Zarzalejo se ha unido alMovimiento Transición, y se dirige hacia la autosuficiencia. Este pueblo, situado en la Sierra Oeste de Madrid, ha querido dar un giro y replantearse su modo de vida, y han apostado por desarrollar un modelo basado en la cooperación local y ciudadana, donde se aprovechen mejor los recursos no renovables, y se fomenten los renovables. Este movimiento ciudadano surgió en el 2011, cuando Javier Zarzuela fue a dar unas charlas al municipio, y acabó convirtiéndose en el promotor de Zarzalejo en Trasición.

La única respuesta viable a este declive energético es la transición hacia un modelo sostenible, donde se disminuya la dependencia de los bienes materiales y se fomenten tanto la economía sostenible como el poder ciudadano y comunitario.

Desde entonces, la vida del pueblo ha cambiado, y poco a poco se han ido creando distintos grupos de trabajo que cubren diversas áreas como por ejemplo, alimentación-huerto, intercambio de necesidades, comunicación, transporte, o energía y construcción, entre otras.

Desde que Zarzalejo forma parte del movimiento transición, se han desarrollado huertos colectivos donde varias familias se asocian y, a través de pagos trimestrales muy asequibles, reciben una cesta de cosecha semanal con productos de temporada. Además, se ha creado un sistema de transporte colectivo, instalando “paradas” de autoestop en el pueblo para compartir vehículo, lo que disminuye notablemente el gasto en combustible, y reduce las emisiones  de CO2. Éstas son sólo algunas de las muchas medidas que se están desarrollando en el pueblo. Esencialmente, los habitantes de Zarzalejo están tratando de abandonar el actual modelo de la sociedad materialista y dependiente para dejar paso a un modelo comunitario donde cada uno comparte y aporta lo que tiene, fomentando la autogestión y tratando de minimizar el intercambio económico y el abuso indiscriminado de recursos.

"adopta un árbol"
 

Es muy importante concienciar a la sociedad de la necesidad de reconectar con la naturaleza, hacer un uso sostenible de los recursos, y dirigirnos hacia la independencia energética y la soberanía alimentaria. Como muestra, esta iniciativa que durante el fin de semana del 29 y 30 de Noviembre está teniendo lugar en Zarzalejo y donde sus vecinos invitan a cualquiera que lo deseé a “adoptar un castaño” una acción que consiste en comprometerse a cuidar ese árbol durante los próximos 5 años para asegurarse que el castaño salga adelante.

Jardin Rue Fessart

La envidiable experiencia de los “jardín partagé” de París.

Pasear por una gran capital como París y encontrarse un trocito de tierra cultivada por los vecinos del distrito en ese espacio que ha quedado sin edificar entre los lujosos edificios de estilo hausmaniano no es algo extraño para sus habitantes, pero sí para los extranjeros que no comprendemos este tipo de espacios. El primero que aciertas a encontrar te sorprende y agrada a la par, pero según vas descubriendo más en enclaves diferentes que plagan la ciudad te preguntas cómo surgen y desarrollan estas zonas verdes.

Se llaman “jardín colectivo” (community garden en inglés y jardín partagé en francés) y se describe como un espacio verde público organizado y cuidado por un equipo de amigos o vecinos agrupados en una asociación, que decide convertir una zona residual y olvidada de su barrio en un lugar de encuentro social y cultural.

La idea de agruparse para utilizar las tierras de forma colectiva se remonta a la Edad Media. Históricamente, la población que vivía periodos de guerras y épocas de crisis económicas se apropiaban de terrenos abandonados para  generar  una gestión agraria común y poder subsistir alimentándose de lo que la tierra les daba.

Green Guerrillas

El concepto contemporáneo de este tipo de colectivos tiene su origen en los community gardens de Nueva York a comienzos de los años 70 (1973). El impulsor de esta idea fue la artista neoyorquina Liz Christy y su grupo de amigos, cansados de la decadencia urbana de la ciudad, decidieron actuar de forma muy simbólica: tiraban semillas junto a las vallas de las parcelas libres, conocidas como seed bombing o reforestación aérea, plantaban girasoles en las medianas de los bulevares y ponían macetas con flores en los edificios abandonados.

Tras estas pequeñas actuaciones puntuales, decidieron intervenir a mayor escala: donde había una parcela vacía ellos veían un jardín colectivo. Pronto se les unió gente entusiasta con ganas de colaborar y compartir su sabiduría, consiguieron el apoyo de los comercios vecinos que les donaban plantas y semillas, y así se creó el primer jardín de estas características The Bowery Houston Farm and Garden en Nueva York.

Fundaron el movimiento “The Green guerrillas” bajo la idea de utilizar la jardinería en equipo como medio para reclamar el paisaje urbano, estabilizar los bloques de viviendas y conseguir que la gente trabaje conjuntamente, apoyándose unos en los otros. La asociación rápido se expandió llegando hoy en día a más de 600 zonas verdes como ésta en la ciudad de Nueva York y miles de huertos comunitarios en toda Norteamérica.

Modelo Europeo: París

Este nuevo modelo americano de apropiación y utilización de aquellos espacios condenados al olvido y deterioro con el paso del tiempo, se exportó por diferentes países europeos como Suiza o Alemania, pero especialmente en Francia donde en 1997 se crea el primer jardín partagé en la ciudad de Lille. La expansión urbana había acabado con las pequeñas parcelas privadas de cultivo en sus afueras, ahora colonizadas por bloques de viviendas colectivas y espacios urbanos condenados al abandono y desuso. El ciudadano consciente de ello reclamaba volver recuperar el campo dentro de la ciudad, sin fines individuales, sino como una actividad en sociedad.

El movimiento “The Green guerrillas” bajo la idea de utilizar la jardinería en equipo como medio para reclamar el paisaje urbano, estabilizar los bloques de viviendas y conseguir que la gente trabaje conjuntamente, apoyándose unos en los otros fue el creador del primer jardín colectivo urbano, en 1973 crearon The Bowery Houston Farm and Garden en Nueva York.

En este contexto, la ciudad de París había puesto en marcha un plan para reducir un 25% las emisiones de gases con efecto invernadero generando una estrategia de adaptación al cambio climático que incluía la creación de espacios verdes en tejados y paredes, jardines colectivos, etc. Organizando toda la reglamentación para poderlos llevar a cabo.

El primer paso de un grupo de personas u organizaciones locales que quiere encargarse de crear un jardín colectivo es establecerse como asociación. Podemos tener elegido con anterioridad el lugar a rehabilitar o informarnos de que espacios públicos nos propone el ayuntamiento para revitalizar. Nuestro jardín colectivo puede ser un espacio verde municipal, un terreno privado abandonado, sobre un edificio de viviendas o equipamientos urbanos, etc. Es muy importante recopilar toda la información sobre la parcela a través del Plan General de Ordenación Urbana y el catastro.

El colectivo que dirige el jardín se tiene que comprometer a llevar a cabo una gestión ecológica sin pesticidas ni abonos químicos y preservando la biodiversidad de dicho lugar, abrir el espacio al público al menos dos días por semana, publicar los horarios y actividades que en él se realicen y celebrar por lo menos un acto público por temporada.

Tras organizarnos como asociación y encontrar el lugar adecuado hay contactar con el equipo de Main Verte, que se encargan de la dirección de los espacios verdes y medio ambiente así como el desarrollo de estos proyectos. Es muy importante que nuestra idea se adhiera a la carta de la Main Verte, un programa creado por la villa de París que engloba los jardines colectivos, pedagógicos, de inserción u otros, dónde el único requisito para ser admitido es que sea resultado de un colectivo y sostenible.

Nuestro proyecto se debe formalizar por escrito exponiendo la motivación de la asociación, las actividades que se van a realizar en el jardín (de sensibilización como visitas y presentaciones, de descubrimiento de nuevas técnicas, culturales como representaciones teatrales al aire libre, que promuevan la participación local como el día del jardín, etc.) y el presupuesto. Se puede financiar solicitando una subvención a la junta de distrito, la colaboración de una empresa privada o de la co-propiedad. También existe una red de trueque entre los diferentes jardines colectivos para intercambiar material, semillas, etc.

El colectivo que dirige el jardín se tiene que comprometer a llevar a cabo una gestión ecológica sin pesticidas ni abonos químicos y preservando la biodiversidad de dicho lugar, abrir el espacio al público al menos dos días por semana, publicar los horarios y actividades que en él se realicen y celebrar por lo menos un acto público por temporada.

Es indispensable dar a conocer el nuevo espacio en el barrio, organizando una campaña de comunicación y sensibilización, presentando el proyecto, haciendo debates, cursos de jardinería para niños y adultos, etc. El éxito del proyecto está en integrar a la todo tipo de vecinos y hacer partícipes del lugar a las asociaciones, centros culturales, escuelas y comerciantes del barrio, generando que el jardín sea parte de la identidad de la zona.

Los objetivos de un jardín colectivo se resumen en:

  • Reunir gente de todas las edades, razas y condiciones sociales
  • Realizar una actividad al aire libre
  • Poner al día y compartir nuestros conocimientos y gustos
  • Desarrollar nuestra habilidades como jardineros
  • Recoger frutas y verduras más frescas y ricas que las que podemos encontrar en el supermercado
  • Perdurar la tradición agrícola y contemplar la belleza de la naturaleza en medio de la ciudad.

Si individualmente queremos colaborar en este tipo de proyecto, la ciudad de Paris pone a su disposición un mapa con todos los jardins partagés en su web. Normalmente buscaremos un espacio dentro de nuestro barrio informándonos en la Junta de Distrito o visitando en persona el lugar. Normalmente se pone a disposición del público parcelas de pocos metros cuadrados por un precio de alquiler de 10 a 20 euros al año.

Los jardines colectivos nos ofrecen la posibilidad de caminar a través de la naturaleza en mitad de la ciudad, pero también a reconectar con la jardinería y plantación de hortalizas. Tendremos la posibilidad de compartir consejos y técnicas, perpetuando así la tradición y generando un lugar de intercambio cultural. Además, estos jardines se consideran como espacios de experimentación social, artístico y ambiental, un lugar único donde compartir y conocer experiencias a la vez que recolectamos nuestros propios productos ecológicos.

 

Ca La Fou. Colonia Ecoindustrial Postcapitalista. Por Zemos98

El experimento Ca La Fou

Los días 10, 11 y 12 de mayo tuvo lugar en la localidad catalana de Vallbona d’Anoia el tercer aniversario del proyecto Colonia Industrial Postcapitalista Calafou, desarrollado como proyecto autónomo de colectivización asociado a la CIC, la Cooperativa Integral Catalana.

En Calafou, según ellos mismos proclaman: “están creando, desde la sociedad civil, un espacio cooperativista, pacífico y sostenible para el desarrollo de alternativas productivas, tecnológicas y de vivienda.” En Mayo de 2010 estos más de mil catalanes adquirieron conjuntamente una colonia industrial de 28.000 m2 y 27 viviendas que pasaron a autogestionar siguiendo los principios de autogestión, asambleísmo, permacultura, ecología y sostenibilidad y albergando proyectos de carácter productivo y eco-social regulados siempre bajo unas estrictas normas de solidaridad, ética social y sostenibilidad.

Según la propia CIC, “una Ecoxarxa es un espacio de intercambio y auto-organización bioregional, que promueve el desarrollo de la actividad de autogestión en todos los ámbitos de la vida (de una manera integral). La moneda social es una herramienta de intercambio de bienes, servicios y conocimientos (…)

Este tercer aniversario de uno de los procesos de transformación social y colectivización más importantes y punteros de Europa coincide con la 34ª jornada asamblearia donde, entre otros asuntos, se debatirán estrategias para la difusión de su moneda social: el ecu, un valor de intercambio creado por la CIC sin ningún tipo de carga impositiva ni de plusvalía y que puede intercambiarse por bienes, productos, horas de trabajo o servicios.

Las jornadas son abiertas al público ya que se encuentran inmersos en un proceso de expansión para darse a conocer que denominan “revolución integral”. Para Enric Durán, conocido activista catalán responsable de la estafa de medio millón de euros en créditos no devueltos a 39 entidades bancarias con el objetivo de denunciar el sistema financiero y utilizar ese dinero en fines sociales y que en 2008 le valió el apelativo de “Robin Hood de la banca”, La Cooperativa es integral  “Por un lado, porque cubre todas las partes de una economía: producción, consumo, comercialización, financiación y una moneda propia. Por otro, queremos cubrir todas las necesidades a nivel económico: alimentación, vivienda, educación, salud, energía, transporte, etc.” (Entrevista Periódico Diagonal Cantabria). En estas jornadas se pretendía, entre otras muchas cosas, abrir al público un modelo de vida ecosostenible, eficiente, moderno y que funciona.

 

Enric Durán durante una charla en el Festival Rototom por Gianluca La Bruna_Rototom Festival, 2010

Enric Durán durante una charla en el Festival Rototom por Gianluca La Bruna_Rototom Festival, 2010

Objetivamente, la CIC es una evolución del concepto de Ecoxarxa. De hecho puede decirse que el sistema monetario social integrado en CIC está basado en las experiencias de proyectos anteriores como la Ecoxarxa del Montseny y de la asociación Xarxa Eco de Tarragona. Según la propia CIC, “una Ecoxarxa es un espacio de intercambio y auto-organización bioregional, que promueve el desarrollo de la actividad de autogestión en todos los ámbitos de la vida (de una manera integral). La moneda social es una herramienta de intercambio de bienes, servicios y conocimientos que promueven las Ecoxarxas y que sirven para construir un sistema de relaciones económicas al margen del capitalismo. Una Ecoxarxa fomenta fomenta la economía y las relaciones humanas de forma local, con el objetivo de cubrir nuestras necesidades básicas sin necesidad de utilizar el euro, creando mecanismos de ayuda entre las personas y permitiéndonos desarrollar nuevas habilidades más allá de las puramente profesionales…” Actualmente existen 15 Ecoxarxas integradas en una red catalana bajo la organización de la CIC.

En la comarca D’Anoia, donde están asentados los 28.000 m2 de esta ecoxarxa o ecoaldea de Calafou, los vecinos han visto como durante 3 años los integrantes de la Ecoxarxa se han afanado por rehabilitar este antiguo complejo textil plagado de naves industriales medio derruidas y en completo desuso y deterioro hasta convertirlo en lugar habitable donde tienen lugar talleres, clases de todo tipo, se cuidan docenas de huerto orgánicos y se realizan toda clase de trabajo y servicios. Y todo, como hemos dicho, integrado en un sistema de moneda social justo y sin plusvalías con las que hacer beneficio. Finalmente en 2010 la CIC pudo adquirir los derechos de la antigua colonia textil Marçal, convirtiéndola en lo que hoy es uno de los experimentos de autosuficiencia más exitosos de toda Europa.

La Cooperativa es integral, según Durán,  “Por un lado, porque cubre todas las partes de una economía: producción, consumo, comercialización, financiación y una moneda propia. Por otro, queremos cubrir todas las necesidades a nivel económico: alimentación, vivienda, educación, salud, energía, transporte, etc.

Para celebrarlo ese mismo verano llevaron a cabo un campamento de puertas abiertas en el que participaron personas y colectivos de todas las edades. Además, según escribe el propio Durán en su blog: “…En ese momento también se convirtió en un espacio de reflexión, formación y generación de proyectos de futuro por el movimiento del 15-M. Otro objetivo importante de estas jornadas fue el de apoyar la rehabilitación y adecuación del espacio de Ca la fou, para llenarlo de actividad y de vida. El campamento fue un éxito, asistieron cientos de personas a lo largo del campamento, por lo que fue un trabajo intensivo para activar este gran reto. Por otro lado, las Jornadas asamblearias que se celebraron aquel verano, sentaron las bases para dinamizar la Renta básica y la remuneración de tareas, la toma de decisiones, las cuotas y la economía y la dinamización de comisiones. De este modo, emergió con fuerza el proceso de auto-organización de la cooperativa, contando además con el nacimiento del proyecto de Calafou, como ejemplo tangible y real de la creación de una sociedad mejor.”

3 años después, en el marco de las Jornadas de celebración de este tercer aniversario, se han vuelto a desarrollar unos días de convivencia, ferias mercado y otra serie de eventos para dar a conocer la gestión que  la CIC está llevando a cabo en Calafou. Cualquiera puede participar. Según Durán en “Diagonal Cantabria”: “Cuando la gente rellena el formulario para hacerse socio puede decidir en qué modo participar: como consumidores, contribuyendo con tareas organizativas, produciendo… A nivel organizativo, se trata de funcionar a través de una asamblea mensual a nivel catalán, más una asamblea permanente que trata cosas urgentes y se tiene que reunir como mínimo dos veces al mes, y luego comisiones de trabajo transversales –gestión económica, consumo, difusión…– y grupos temáticos –alimentación, salud, transporte…– que completan la estructura. Esta estructura a nivel catalán, se reproduce en los grupos locales para que cada vez haya más autonomía y coordinación.”

Finalmente en 2010 la CIC pudo adquirir los derechos de la antigua colonia textil Marçal, convirtiéndola en lo que hoy es uno de los experimentos de autosuficiencia más exitosos de toda Europa.

Es básicamente ese sistema de gestión basado en dos pilares: asambleísmo y grupos de trabajo responsabilizados, la base del éxito de las experiencias que la CIC está gestionando en suelo catalán y de las que la Colonia Calafou es uno de sus mayores exponentes. El compromiso de los habitantes de la cooperativa es máximo y eso se refleja en los principios de los habitantes con la Ecoxarxa. Todo está recogido en sus documentos pertinentes y gestionado por los grupos de trabajo correspondientes.

Para algunos, ésta idea de autogestión asamblearia entra de lleno en confrontación con la de “uso de moneda propia”. Durán aclara que: “Se trata de empezar con un saldo 0 y, a medida que vamos intercambiando, quien ofrece un servicio o un bien genera un saldo positivo y está creando moneda, y quien lo contrata genera un saldo negativo. Hemos acordado hasta que márgenes negativos aceptamos, el margen de confianza que nos damos, aunque este margen puede ir creciendo a medida que el usuario tiene más participación en el sistema. Se permite cambiar euros a moneda social en relación uno a uno, pero no al revés, de moneda social a euros…”. De todas formas, y aunque el sistema de moneda social integrada es un claro avance en el desarrollo social al margen del sistema capitalista, está claro que el aspecto netamente financiero no es lo único que diferencia este modelo de ecoaldeas con el de otros conceptos de participación ciudadana o gestión de recursos públicos: La idea de “pasar a la acción”, es decir, de que cada habitante sea responsable de una parcela de la sociedad en la que vive de manera activa y de que ello genere una sinergia de acciones es esencial para comprender el funcionamiento de este tipo de mini-sociedades, aparentemente perfectas.

La colonia de Calafou se encuentra en Vallbona D’anoia y sus puertas están abiertas, previo aviso, para todo aquél que quiera conocerlos.