Archivo de la etiqueta: permacultura urbana

Curso de Huerto Ecológico “L’Hort de casa meva” – Barcelona

Lugar: C/ Vidal i Guasch 49 Bajos. Barcelona ciudad.
Fecha: 21 de Marzo de 2015
Horario: 9.30h a 13.30h
Precio: 28€/persona
Tel: 636353620 / 93 354 13 21
email: ideasgeorgina@gmail.com

En el centro catalán “L´Hort de casa meva”, especializado en la difusión del cultivo ecológico urbano y de los valores naturales de nuestro entorno, organiza el día 1 de Marzo (Sábado), en Barcelona, una nueva edición del Curso de Huerto Ecológico, impartido por Joan Solé, autor del libro “El huerto ecológico, un oasis de vida”.

El objetivo esimpulsar la formación en materia ecológica, fomentar el respeto por el medio ambiente, y concienciar de la importancia de una alimentación sana y sostenible.

Los asistentes aprenderán, entre otros muchos conceptos, los principios básicos de la horticultura biológica aplicada al huerto familiar. Las plazas son limitadas, de 10 a 15 personas, para así poder ofrecer una formación personalizada a los alumnos, así que si estás interesado, no esperes más, y reserva tu plaza con un solo clic.

Por L'hora de casa meva

Por L’hort de casa meva

 

 

Por Mirella Verdes

Estrategias para la sostenibilidad: Huertos Urbanos

Las ciudades son sumideros de recursos y energía a la vez que generadoras de residuos pues los bienes que satisfacen las necesidades de sus habitantes proceden de áreas alejadas. Los residuos que generan no se reciclan, es decir, se dejan abiertos los ciclos naturales del agua, carbono, nitrógeno etc. El agua es capturada en embalses y canalizada hacia las ciudades, los alimentos son producidos a distancias considerables, lo mismo podemos decir de la energía que consumen las urbes, las redes eléctricas y los sistemas de transporte, generada en gran parte mediante la quema de combustibles fósiles.

La ciudad como sistema

La ciudad como sistema

Las ciudades actuales abren todos los ciclos naturales. Se mantienen gracias a un aporte de combustibles fósiles y otros recursos no renovables que están hipotecando su futuro en forma de deuda ecológica pues la tasa de explotación de dichos recursos es superior a la velocidad de reposición de los mismos.

El abastecimiento y saneamiento de agua se verá afectado por el agotamiento de los combustibles fósiles pues la construcción y mantenimiento de toda la infraestructura así como la depuración de las aguas negras requiere ingentes cantidades de energía. No ha de olvidarse tampoco que los embalses tienen una vida útil corta debido a los procesos de colmatación. (López et al, 2002) Algo similar ocurre con la gestión de los residuos sólidos que es muy demandante de maquinaría y energía.

Se puede decir que el sistema de producción de alimentos actual se basa en convertir petróleo y gas en comida pues para producir 1 kcal de comida se requieren quemar 9 kcal de combustibles fósiles. Funes-Monzote (1998)  Además los principales acuíferos de las mayores  áreas de agricultura intensiva del mundo están sobrexplotados y a punto de agotarse por lo que se requieren mayores cantidades de energía para extraer agua de mayores profundidades. De hecho, la correlación entre los precios del petróleo y los alimentos es de un 93% OCDE-FAO (2008). Es por ello que ante el encarecimiento de los alimentos las grandes multinacionales están acaparando tierras en países empobrecidos y expulsando a sus pobladores autóctonos. EEA (2005).

Correlación entre el precio de los alimentos y el precio del petróleo.

Correlación entre el precio de los alimentos y el precio del petróleo.

En el mundo existen 100 millones de tractores que funcionan con gasoil. Los fertilizantes sintéticos (nitritos y nitratos) que nutren los cultivos de la agroindustria son derivados del gas natural. Además se utilizan fosfatos y potasas de origen mineral cuya extracción está en declive por la mayor dispersión y menor concentración de las mismas. Pesticidas, plaguicidas, herbicidas y demás biocidas son también derivados del petróleo. (Gever et al, 1986).

Las ciudades actuales abren todos los ciclos naturales. Se mantienen gracias a un aporte de combustibles fósiles y otros recursos no renovables que están hipotecando su futuro en forma de deuda ecológica pues la tasa de explotación de dichos recursos es superior a la velocidad de reposición de los mismos.

Evidentemente el petróleo no es infinito. En la década de 1950, el geólogo estadounidense Hubbert observó que la producción de todo yacimiento comienza a declinar tras haberse extraído entre el 30 y el 50% de su petróleo. Esto se debe al descenso de la Tasa de Retorno Energético (TRE), entendida como la rentabilidad en términos energéticos, es decir, el cociente entre la energía obtenida y la utilizada para obtenerla. Ocurre porque llega un momento a partir del cual se consume más energía de la que se obtiene del petróleo que se extrae. A principios de los años 30 se necesitaba 1 barril de petróleo para extraer 100, en los 70 la proporción era 1 a 30 y hoy es 1 a 15 aproximadamente. Para hacernos una idea de la importancia energética del petróleo, los agrocombustibles tienen TREs de en torno a 1 y las renovables entre 2 y 10.

A nivel mundial el pico de extracción fue en torno a 2006, (IEA, 2011) momento en el que la demanda mundial superaba la capacidad de extracción, como ha reconocido la Agencia Internacional de la Energía, desde entonces la tasa de extracción de petróleo convencional declina muy lentamente. Por ello a nivel global, la economía nunca podrá continuar su crecimiento al haber sobrepasado el ritmo de regeneración de gran parte de los recursos naturales renovables y alcanzar la máxima capacidad de extracción de los combustibles fósiles. 

El precio del petróleo se disparó al superar la demanda a la oferta, es decir a la capacidad física de extraer petróleo de la Tierra.

El precio del petróleo se disparó al superar la demanda a la oferta, es decir a la capacidad física de extraer petróleo de la Tierra.

Por ello y para paliar los demás impactos del crecimiento económico en la biosfera (deforestación, polución del agua, cambio climático, desaparición de especies…) se hace necesario desarrollar nuevas estrategias y métodos de producción de alimentos que empoderen a las comunidades desde abajo asegurando la soberanía alimentaria y que al mismo tiempo regeneren la perturbada biosfera asegurando unas condiciones de vida dignas para el resto de organismos con el que compartimos Gaia.

En lo que respecta al urbanismo, los huertos urbanos y los jardines o bosques comestibles pueden desarrollarse en solares, áreas periféricas de la ciudad, áreas degradadas, áreas ajardinadas abandonadas, patios, azoteas… Cumpliendo al mismo tiempo diversas funciones: creación de islas de frescor depurando el aire y dando sombra, producción de alimentos y plantas útiles, refugio de la biodiversidad y educación ambiental.

Diversas funciones que cumplen los bosques.

Diversas funciones que cumplen los bosques.

Uno de los mayores obstáculos para el desarrollo de huertos urbanos y jardines comestibles-medicinales es la falta de espacio. En un futuro próximo el  60 % del espacio público actualmente ocupado por los coches (Cambio Global España 2020. Universidad Complutense) para estacionar y circular tiene que ser rescatado por las personas para humanizar las ciudades y hacerlas sostenibles. Los precios de los combustibles debido a la crisis y al agotamiento del petróleo facilitarán mucho esta tarea pues los coches serán artículos de lujo.

Huertos y permacultura urbana.

Porcentaje de la población urbana que se dedica a la agricultura en diferentes países del mundo.

Porcentaje de la población urbana que se dedica a la agricultura en diferentes países del mundo.

La agricultura en áreas urbanas y peri urbanas proporciona alimento a casi 700 millones de habitantes de las urbes del mundo (Zezza y Tasciotti 2010).

Un claro ejemplo de esta transición es Cuba, país que vio cortado su suministro de petróleo tras el colapso de la URSS. En este contexto, el gobierno impulsó importantes reformas como convertir la producción agrícola de industrial a orgánica, repartir las propiedades estatales entre cooperativas de campesinos y apoyar proyectos de permacultura y agricultura urbanas (Campanioni et al 2005)

Un huerto es un terreno de corta extensión donde se cultivan verduras, legumbres y a veces, árboles frutales. Puede complementarse con un gallinero o la cría de pequeños animales.

La permacultura engloba un conjunto de herramientas, técnicas y conocimientos cuyo objetivo principal es el diseño y desarrollo de hábitats humanos sostenibles que permitan la satisfacción de las necesidades humanas en armonía con el resto de organismos vivos. Para ello es necesario respetar los ciclos y ritmos naturales. Abarca por tanto diversos sectores: vivienda-bioconstrucción, producción de alimentos y plantas medicinales, relaciones humanas desde la colaboración y la cooperación, el asamblearismo, etc…

Diferentes ciclos naturales (CO2, nitrógeno, fósforo...) y funciones que se dan en un bosque comestible.

Diferentes ciclos naturales (CO2, nitrógeno, fósforo…) y funciones que se dan en un bosque comestible.

En la producción de alimentos la permacultura imita el funcionamiento de los bosques, ecosistemas que de forma autónoma se regeneran y fertilizan el suelo. Es por ello que la permacultura se conoce también como la agricultura del no hacer: no arar la tierra, no arrancar hierbas adventicias por sistema y por supuesto no utilizar pesticidas ni productos químicos.

El diseño de un bosque comestible abarca desde la asociación de plantas de todo tipo que cooperen y colaboren entre ellas para alcanzar un ecosistema equilibrado hasta métodos y técnicas para reconstruir y regenerar suelo.

Un bosque comestible debe presentar plantas  de todo porte: herbáceas, arbustivas, arbóreas, trepaderas, así como que cumplan diferentes funciones: leguminosas que fijen el nitrógeno, caducifolias que aporten hojarasca, que actuará como acolchado para retener la humedad y evitar la erosión, así como aportar nutrientes al suelo, plantas que con su porte den sombra a las que lo necesitan etc.

Diferentes estratos de un bosque comestible

Diferentes estratos de un bosque comestible

A parte de la producción de alimentos, un bosque comestible es un refugio de biodiversidad, retienen carbono, refrescan el clima local y retienen agua.

Por todo ello, la permacultura en general y los bosques comestibles en particular presentan un potencial enorme tanto para satisfacer necesidades humanas como para regenerar el planeta al que pertenecemos ante los procesos de desertificación, cambio climático, pérdida de biodiversidad, etc. causados por el actual modelo de civilización que no harán más que agravarse en los próximos años.

En la producción de alimentos la permacultura imita el funcionamiento de los bosques, ecosistemas que de forma autónoma se regeneran y fertilizan el suelo. Es por ello que la permacultura se conoce también como la agricultura del no hacer: no arar la tierra, no arrancar hierbas adventicias por sistema y por supuesto no utilizar pesticidas ni productos químicos.

Estrategias
Cierre de ciclos naturales: la autogestión de los residuos caseros puede ser clave en un futuro próximo. Las primeras huelgas de recogida de basura se han producido en barrios periféricos y de clases trabajadoras de Jerez de la Frontera. El gallinero es un complemento ideal para el huerto pues las gallinas se comen los desechos vegetales no aprovechables por el ser humano. Otra manera de aprovecharlos es criando lombrices que generan humus muy nutritivo. Por último las heces humanas pueden gestionarse sin necesidad de desagüe, mediante wc secos donde se depositan en cajones mezcladas con materiales secantes. Estos residuos pueden compostarse de forma tradicional o mediante lombrices dando como resultado un compost apropiado para árboles.

Otras Estrategias:

  • Estanques de peces y plantas nitrófilas para orines.
  • Cocinas solares, hornos y calentadores solares con materiales reciclados.
  • Colectores y filtros de agua pluvial.
  • Okupación de casas propiedad de especuladores y bancos.
  • Reparado de ropa y calzado.
Cocina solar construida con materiales reciclados: cartón y papel de aluminio.

Cocina solar construida con materiales reciclados: cartón y papel de aluminio.

Huertos urbanos:
Mediante cesión de un particular, acuerdo con las administraciones locales u ocupaciones vecinales establecer huertas de autoconsumo e intercambio. Los huertos urbanos y los bosques comestibles aseguran la soberanía alimentaria pues conservan variedades y semillas locales.

Bosques o jardines comestibles: mediante cesión de un particular, acuerdo con las administraciones locales u ocupaciones vecinales. El trabajo comienza con la regeneración del suelo desapelmazándolo si este está muy duro o encostrado aunque siempre sin voltear el suelo.

Seguidamente se pueden cultivar especies herbáceas de rápido crecimiento (cobertura de suelo): trébol, altramuz, guisantes… así como “acumuladores dinámicos”, especies que captan minerales del subsuelo y que los hacen aflorar cerca de la superficie: consuelda, ortiga, diente de león, así como algunas plantas medicinales y aromáticas: valeriana, borraja, menta. El crecimiento de estas plantas y las hierbas adventicias se deberá controlar, segándolas de vez en cuando y esparciéndolas sobre el suelo en formación.

Tras este paso opcional se procede a la selección de plantas. El diseño se basa en los niveles anteriormente descritos: árboles, arbustos, trepaderas y hortalizas. Se sigue este orden para situarlos, pero hay que considerar que empezarán a producir en orden inverso, lo cual equivale a que los primeros años las hortalizas ocuparán la mayoría de espacios, después empezarán a desarrollarse los arbustos y finalmente los árboles cubrirán gran parte del espacio, excepto las zonas que nosotros delimitemos.

Un bosque comestible está diseñado para evolucionar con el tiempo: las plantas que predominan al principio pueden dejar paso a otras que ocuparán su lugar.

Sembrando los plantones y recuperando semillas de la anterior cosecha en Cantagaia.

Sembrando los plantones y recuperando semillas de la anterior cosecha en Cantagaia.

Los retos que tenemos por delante para llegar al pleno desarrollo de estas estrategias y su influencia en la sociedad son por tanto y básicamente tres: empoderar a la ciudadanía en el conocimiento de saberes tradicionales útiles, recuperar espacios privatizados por el poder económico e investigar  y desarrollar nuevas estrategias  y técnicas de autosuficiencia y sostenibilidad

Larutanatural. Hugo Cano (Jardín privado en Alcalá de Hres. 2013)

Recursos de Permacultura: I Espiral de Hierbas

Una espiral forma parte de los llamados “patrones (patterns) inmutables de la naturaleza”. El mundo es una secuencia de padrones. Desde una neurona hasta una galaxia. No sabemos, y no pretendemos aquí aclarar ese misterio ni jugar a técnicos de la NASA, cuál es la razón de que una parte de la materia se establezca y organice de esta forma, siguiendo qué parámetros y con qué fines. La espiral se repite en la Naturaleza hasta la saciedad: nuestra galaxia, anillos de los árboles, espirales creadas por corrientes de agua, huracanes, ADN, huellas dactilares…y así podríamos estar horas. Lo que sí podemos señalar, desde nuestra mera posición de humildes observadores, es que la disposición de las estructuras del tipo que sean en espiral ofrece una serie de características notables a la mera observación, de las que resaltaremos 2: la colocación de los elementos que la conforman se dispone “de dentro hacia afuera” o viceversa y los espacios curvos son el factor dominante.

 

Espiral de Rota por Carlos Cromo (vía www.flickr.com) CreativeCommons

Espiral de Rota por Carlos Cromo (vía www.flickr.com) CreativeCommons

Aprovechando y estudiando estas dos características básicas de la espiral, el diseño de Permacultura ha creado un concepto revolucionario dentro del mundo de la agroecología: la espiral de hierbas y plantas, medicinales o no. Partiendo del dibujo base se buscan crear diferentes alturas y densidades de terreno, jugando con el entorno y los elementos de la naturaleza. Al crear diferentes alturas conseguimos que la relación del huerto con el sol proporcione diferentes espacios, lugares y momentos de sombra y varias intensidades de luminosidad y sol directo, dependiendo de la localización de la espiral y de la posición del sol con respecto a la misma.

Huerta Espiral con madera, Larutanatural, CasadeBarro Arraial D'Ajuda, Brasil, 2012

Huerta Espiral con madera, Larutanatural, CasadeBarro Arraial D’Ajuda, Brasil, 2012

Podemos darnos cuenta de que al ir rellenando las diferentes “alturas” vamos a tener que ir utilizando más cantidad de tierra. Diferentes cantidades y tipos de materia orgánica generarán una enorme biodiversidad, algo que siempre buscamos al enfrentarnos a cualquier situación desde el prisma de la Permacultura.

La relación con el agua en un huerto intensivo en espiral es siempre especial. Lo primero sobre lo que debemos incidir son los diversos niveles de drenaje que aparecen al ir subiendo de altura en la espiral. Así mismo, la variedad de orientaciones permiten que estos canales de drenaje atraviesen diversos tramos. Muy importante: Siempre tendremos en cuenta la dirección del recorrido del agua (opuesta en cada hemisferio del plantea). Esto es especialmente capital cuando nos encontramos ante la relación de la espiral con el espacio reservado para el “estanque de agua”, destinado a plantas acuáticas o que crecen en humedales (como pueden ser los berros) o, incluso a pequeñas especies de peces que crean relaciones simbióticas con los microorganismos de la espiral. Así mismo, podemos añadir una nueva función si utilizamos pequeñas especies de sapos y ranas que pueden ayudarnos en el control de plagas e insectos.

En definitiva lo que estamos construyendo es un nicho de vida basado en la biodiversidad que se genera de la interacción proveniente de los múltiples bordes que implementamos en el modelo: alturas, paredes, raíces, agua, estanques, enredaderas, madera, piedras…..Una espiral dispone de multitud de micro-climas y nos permite el cultivo de hierbas y plantas de secano y de regadío, perennes y caducas, adaptables a diferentes estaciones y climas.

Mencionaremos finalmente una de las características que hacen del huerto en espiral una alternativa inmejorable para todo tipo de personas, familias, comunidades, restaurantes….es su aprovechamiento del espacio. En aproximadamente 1.5 m. de diámetro disponemos de variedad, calidad y productos frescos. Máxima optimización del espacio y el rendimiento. Además, a la hora de recolectar es muy práctica, no hay que doblarse como en los huertos tradicionales, todo queda a la altura de las rodillas, como muy bajo. Si la colocamos, como es menester en un buen diseño de permacultura, cerca de la cocina o lugar de preparación de los alimentos nos ahorraremos un buen trabajo y una gran cantidad de energía que podremos destinar a otras actividades.

 

Construyendo la Espiral

Material. Depende del lugar donde nos encontremos. Recordemos que la Permacultura establece que debemos trabajar con materiales locales, preferentemente ya utilizados (reciclaje) o viejos y, si son nuevos, que provengan de zonas donde su extracción no suponga ningún tipo de desequilibrio para el ecosistema (por ejemplo, en el caso de la madera, cortaremos árboles ya caídos o enfermos o que impiden el crecimiento de otros grupos de árboles; en el de la piedra, nunca iremos a márgenes de ríos o a lechos naturales donde la eliminación de las piedras suponga un problema para la especies que viven en ellas). Para la base (la parte más larga) es conveniente usar algún tipo de material procesado y listo para reciclar, como botellas o latas, pequeños neumáticos, maceteros de barro viejos, etc…

Cualquier material es válido si cumplimos con las premisas anteriores: piedra y barro, madera, sólo piedra, ladrillos viejos, adobe, encofrado, guías de metal (al estilo verja), alambre, y hasta arbustos de consistencia y espesor importantes….

Disposición. La espiral debe ir creciendo en altura de fuera hacia adentro, es decir, al completar el primer círculo exterior llegando de nuevo al principio, deberemos desviarnos unos 30 grados a la derecha para comenzar a “subir”. A partir de aquí iremos elevando la altura progresivamente y de manera equilibrada, teniendo en cuenta la acción de la gravedad sobre el peso del material que estamos colocando. Grandes pendientes podrán en peligro la estructura, con riesgo de desprendimientos.

Es importante colocarla teniendo en cuenta la dirección del transcurso del sol desde el nacimiento hasta el orto. Mirando hacia el Norte en el hemisferio sur, y viceversa.

Hay muchas maneras de construir una espiral, tantas como materiales y personas que se pongan a ello; sin embargo existen algunos consejos imprescindibles que deben ser considerados siempre. Veamos algunos:

Proceso de construcción con barro y piedras. Instituto Permacultura Bahía

Proceso de construcción con barro y piedras.
Instituto Permacultura Bahía

Medidas. No hay una medida exacta, pero en general si queremos hacer espirales muy grandes, debemos pensar que la permeabilidad, optimización de los recursos y el espacio y el aprovechamiento de la misma se verán mermados, además de entorpecer y complicar sensiblemente el proceso de construcción y aumentar considerablemente el volumen de materiales a emplear. De 1.20 a 1.80 metros de diámetro y entre 0.80 metros y 1.20 de altura máxima son rangos más que suficientes para asegurarnos una biodiversidad notable.

Método. Empezamos por el círculo exterior practicando una zanja de aproximadamente 30 a 50 cm. de profundidad donde enterraremos el primer nivel o suelo de la espiral y los muros exteriores, que darán consistencia a los interiores impidiendo que la espiral se caiga en esas primeras fases de construcción. Al llegar al final, como hemos indicado antes, comenzaremos a subir, iniciando los primeros tramos en elevaciones de entre 20 a 30 cm. Por supuesto iremos rellenando de tierra y sustrato según vayamos construyendo los muros y regando. Esto es muy importante pues hace que la tierra y los muros comiencen a mezclarse, formando un todo estructural que, meses después, dará a la espiral esa consistencia maciza y esa solidez única. Especialmente si la estamos construyendo con piedras (ver foto).

Espiral de 1.30 m de diámetro en jardín particular. Construcción de primeras fases. Larutanatural. Jardín privado Alcalá de Henares, 2013

Espiral de 1.30 m de diámetro en jardín particular. Construcción de primeras fases. Larutanatural. Jardín privado Alcalá de Henares, 2013

Después vamos a ir cerrando la espiral, añadiendo entre 15-20 cm. de altura por cada tramo hasta llegar a la parte más alta, donde concentraremos las hierbas de secano, en una especie de montículo o “copete”.

Durante todo el proceso, como hemos indicado iremos colocando tierra y sustrato progresivamente y regando, sobre todo si no hemos elegido ninguna estructura unida (ladrillo con cemento, materiales de una sola pieza…).

A partir de ahora, vendrán unas cuantas semanas en las que colocaremos “mulch” o acolchado orgánico encima de la tierra utilizando todo tipo de hojas secas o arrancadas, fibras, excrementos de gallina, trozos de madera podridos o viejos, cáscaras de fruta, papel, cartones, paja, hierba seca, lombrices….De las virtudes del mulch y sus usos en permacultura hablaremos mucho más profundamente en otros artículos.

Esta capa será periódicamente regada hasta el momento de plantar.

Como hemos visto, se trata de un proceso sencillo en el que 2 personas no tardarían más de 1 día en construirla, disponiendo de todos los materiales y habiendo hecho, claro está, el estudio previo de ubicación de la espiral.

 

 

Jardin Rue Fessart

La envidiable experiencia de los “jardín partagé” de París.

Pasear por una gran capital como París y encontrarse un trocito de tierra cultivada por los vecinos del distrito en ese espacio que ha quedado sin edificar entre los lujosos edificios de estilo hausmaniano no es algo extraño para sus habitantes, pero sí para los extranjeros que no comprendemos este tipo de espacios. El primero que aciertas a encontrar te sorprende y agrada a la par, pero según vas descubriendo más en enclaves diferentes que plagan la ciudad te preguntas cómo surgen y desarrollan estas zonas verdes.

Se llaman “jardín colectivo” (community garden en inglés y jardín partagé en francés) y se describe como un espacio verde público organizado y cuidado por un equipo de amigos o vecinos agrupados en una asociación, que decide convertir una zona residual y olvidada de su barrio en un lugar de encuentro social y cultural.

La idea de agruparse para utilizar las tierras de forma colectiva se remonta a la Edad Media. Históricamente, la población que vivía periodos de guerras y épocas de crisis económicas se apropiaban de terrenos abandonados para  generar  una gestión agraria común y poder subsistir alimentándose de lo que la tierra les daba.

Green Guerrillas

El concepto contemporáneo de este tipo de colectivos tiene su origen en los community gardens de Nueva York a comienzos de los años 70 (1973). El impulsor de esta idea fue la artista neoyorquina Liz Christy y su grupo de amigos, cansados de la decadencia urbana de la ciudad, decidieron actuar de forma muy simbólica: tiraban semillas junto a las vallas de las parcelas libres, conocidas como seed bombing o reforestación aérea, plantaban girasoles en las medianas de los bulevares y ponían macetas con flores en los edificios abandonados.

Tras estas pequeñas actuaciones puntuales, decidieron intervenir a mayor escala: donde había una parcela vacía ellos veían un jardín colectivo. Pronto se les unió gente entusiasta con ganas de colaborar y compartir su sabiduría, consiguieron el apoyo de los comercios vecinos que les donaban plantas y semillas, y así se creó el primer jardín de estas características The Bowery Houston Farm and Garden en Nueva York.

Fundaron el movimiento “The Green guerrillas” bajo la idea de utilizar la jardinería en equipo como medio para reclamar el paisaje urbano, estabilizar los bloques de viviendas y conseguir que la gente trabaje conjuntamente, apoyándose unos en los otros. La asociación rápido se expandió llegando hoy en día a más de 600 zonas verdes como ésta en la ciudad de Nueva York y miles de huertos comunitarios en toda Norteamérica.

Modelo Europeo: París

Este nuevo modelo americano de apropiación y utilización de aquellos espacios condenados al olvido y deterioro con el paso del tiempo, se exportó por diferentes países europeos como Suiza o Alemania, pero especialmente en Francia donde en 1997 se crea el primer jardín partagé en la ciudad de Lille. La expansión urbana había acabado con las pequeñas parcelas privadas de cultivo en sus afueras, ahora colonizadas por bloques de viviendas colectivas y espacios urbanos condenados al abandono y desuso. El ciudadano consciente de ello reclamaba volver recuperar el campo dentro de la ciudad, sin fines individuales, sino como una actividad en sociedad.

El movimiento “The Green guerrillas” bajo la idea de utilizar la jardinería en equipo como medio para reclamar el paisaje urbano, estabilizar los bloques de viviendas y conseguir que la gente trabaje conjuntamente, apoyándose unos en los otros fue el creador del primer jardín colectivo urbano, en 1973 crearon The Bowery Houston Farm and Garden en Nueva York.

En este contexto, la ciudad de París había puesto en marcha un plan para reducir un 25% las emisiones de gases con efecto invernadero generando una estrategia de adaptación al cambio climático que incluía la creación de espacios verdes en tejados y paredes, jardines colectivos, etc. Organizando toda la reglamentación para poderlos llevar a cabo.

El primer paso de un grupo de personas u organizaciones locales que quiere encargarse de crear un jardín colectivo es establecerse como asociación. Podemos tener elegido con anterioridad el lugar a rehabilitar o informarnos de que espacios públicos nos propone el ayuntamiento para revitalizar. Nuestro jardín colectivo puede ser un espacio verde municipal, un terreno privado abandonado, sobre un edificio de viviendas o equipamientos urbanos, etc. Es muy importante recopilar toda la información sobre la parcela a través del Plan General de Ordenación Urbana y el catastro.

El colectivo que dirige el jardín se tiene que comprometer a llevar a cabo una gestión ecológica sin pesticidas ni abonos químicos y preservando la biodiversidad de dicho lugar, abrir el espacio al público al menos dos días por semana, publicar los horarios y actividades que en él se realicen y celebrar por lo menos un acto público por temporada.

Tras organizarnos como asociación y encontrar el lugar adecuado hay contactar con el equipo de Main Verte, que se encargan de la dirección de los espacios verdes y medio ambiente así como el desarrollo de estos proyectos. Es muy importante que nuestra idea se adhiera a la carta de la Main Verte, un programa creado por la villa de París que engloba los jardines colectivos, pedagógicos, de inserción u otros, dónde el único requisito para ser admitido es que sea resultado de un colectivo y sostenible.

Nuestro proyecto se debe formalizar por escrito exponiendo la motivación de la asociación, las actividades que se van a realizar en el jardín (de sensibilización como visitas y presentaciones, de descubrimiento de nuevas técnicas, culturales como representaciones teatrales al aire libre, que promuevan la participación local como el día del jardín, etc.) y el presupuesto. Se puede financiar solicitando una subvención a la junta de distrito, la colaboración de una empresa privada o de la co-propiedad. También existe una red de trueque entre los diferentes jardines colectivos para intercambiar material, semillas, etc.

El colectivo que dirige el jardín se tiene que comprometer a llevar a cabo una gestión ecológica sin pesticidas ni abonos químicos y preservando la biodiversidad de dicho lugar, abrir el espacio al público al menos dos días por semana, publicar los horarios y actividades que en él se realicen y celebrar por lo menos un acto público por temporada.

Es indispensable dar a conocer el nuevo espacio en el barrio, organizando una campaña de comunicación y sensibilización, presentando el proyecto, haciendo debates, cursos de jardinería para niños y adultos, etc. El éxito del proyecto está en integrar a la todo tipo de vecinos y hacer partícipes del lugar a las asociaciones, centros culturales, escuelas y comerciantes del barrio, generando que el jardín sea parte de la identidad de la zona.

Los objetivos de un jardín colectivo se resumen en:

  • Reunir gente de todas las edades, razas y condiciones sociales
  • Realizar una actividad al aire libre
  • Poner al día y compartir nuestros conocimientos y gustos
  • Desarrollar nuestra habilidades como jardineros
  • Recoger frutas y verduras más frescas y ricas que las que podemos encontrar en el supermercado
  • Perdurar la tradición agrícola y contemplar la belleza de la naturaleza en medio de la ciudad.

Si individualmente queremos colaborar en este tipo de proyecto, la ciudad de Paris pone a su disposición un mapa con todos los jardins partagés en su web. Normalmente buscaremos un espacio dentro de nuestro barrio informándonos en la Junta de Distrito o visitando en persona el lugar. Normalmente se pone a disposición del público parcelas de pocos metros cuadrados por un precio de alquiler de 10 a 20 euros al año.

Los jardines colectivos nos ofrecen la posibilidad de caminar a través de la naturaleza en mitad de la ciudad, pero también a reconectar con la jardinería y plantación de hortalizas. Tendremos la posibilidad de compartir consejos y técnicas, perpetuando así la tradición y generando un lugar de intercambio cultural. Además, estos jardines se consideran como espacios de experimentación social, artístico y ambiental, un lugar único donde compartir y conocer experiencias a la vez que recolectamos nuestros propios productos ecológicos.