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Zarzalejo, camino hacia la autosuficiencia

Durante los últimos años hemos cometido grandes excesos en el consumo de los recursos de la Tierra que, aunque parece que a veces se olvida, son finitos y limitados. Estos abusos han hecho que literalmente estemos acabando con las existencias. Ya hemos alcanzado lo que se conoce como el «Pico del Petróleo» (Teoría del Pico de Hubbert), lo que significa que la producción de petróleo mundial no puede crecer más, lo que provocará tremendas subidas de precio no sólo en la gasolina, sino también en productos de primera necesidad, textiles, etc…

La única respuesta viable a este declive energético es una transición hacia un modelo sostenible, donde se disminuya la dependencia de los bienes materiales y se fomenten tanto la economía sostenible como el poder ciudadano y comunitario. Impulsado por la tremenda dependencia que la sociedad actual tiene del petróleo y de los combustibles fósiles, y adelantándose a la inminente crisis energética que se avecina, el municipio de Zarzalejo se ha unido al «Movimiento Transición«, y se dirige hacia la autosuficiencia. Este pueblo, situado en la Sierra Oeste de Madrid, ha querido dar un giro y replantearse su modo de vida, y han apostado por desarrollar un modelo basado en la cooperación local y ciudadana, donde se aprovechen mejor los recursos no renovables, y se fomenten los renovables. Este movimiento ciudadano surgió en el 2011, cuando Javier Zarzuela fue a dar unas charlas al municipio, y acabó convirtiéndose en el promotor de Zarzalejo en Trasición.

La única respuesta viable a este declive energético es la transición hacia un modelo sostenible, donde se disminuya la dependencia de los bienes materiales y se fomenten tanto la economía sostenible como el poder ciudadano y comunitario.

Desde entonces, la vida del pueblo ha cambiado, y poco a poco se han ido creando distintos grupos de trabajo que cubren diversas áreas como por ejemplo, alimentación-huerto, intercambio de necesidades, comunicación, transporte, o energía y construcción, entre otras.

Desde que Zarzalejo forma parte del movimiento transición, se han desarrollado huertos colectivos donde varias familias se asocian y, a través de pagos trimestrales muy asequibles, reciben una cesta de cosecha semanal con productos de temporada. Además, se ha creado un sistema de transporte colectivo, instalando «paradas» de autoestop en el pueblo para compartir vehículo, lo que disminuye notablemente el gasto en combustible, y reduce las emisiones  de CO2. Éstas son sólo algunas de las muchas medidas que se están desarrollando en el pueblo. Esencialmente, los habitantes de Zarzalejo están tratando de abandonar el actual modelo de la sociedad materialista y dependiente para dejar paso a un modelo comunitario donde cada uno comparte y aporta lo que tiene, fomentando la autogestión y tratando de minimizar el intercambio económico y el abuso indiscriminado de recursos.

"adopta un árbol"
 

Es muy importante concienciar a la sociedad de la necesidad de reconectar con la naturaleza, hacer un uso sostenible de los recursos, y dirigirnos hacia la independencia energética y la soberanía alimentaria. Como muestra, esta iniciativa que durante el fin de semana del 29 y 30 de Noviembre está teniendo lugar en Zarzalejo y donde sus vecinos invitan a cualquiera que lo deseé a «adoptar un castaño» una acción que consiste en comprometerse a cuidar ese árbol durante los próximos 5 años para asegurarse que el castaño salga adelante.

Trabajadores de La Cooperativa "La Esperanza", Buenos Aires (Argentina)por Matias Benedetto

El renacer de la consciencia ecológica II: El nuevo consumidor y las nuevas alternativas

Si en la primera parte de este reportaje pasábamos revista a algunas de las manifestaciones de este «renacer de la consciencia ecológica» tales como la permacultura o la bio-construcción, aquí pasaremos analizaremos otros aspectos no menos importantes como son el consumo de productos ecológicos o los sistemas de cooperativismo social.

El consumo de productos ecológicos y biológicos se está generalizando, y esta tendencia se percibe incluso en las grandes cadenas de distribución y supermercados. Son varios los motivos que llevan a un consumidor a cambiar sus hábitos de consumos. La sociedad es cada vez más consciente de lo que consume y se preocupa por la procedencia de los alimentos. El aumento continuo del consumo de productos ecológicos en España (según el estudio del comportamiento del consumidor realizado por la Universidad de Jaén) se debe a factores sociodemográficos y económicos. El tipo de demanda viene dado por los distintos modelos de distribución. Esta tendencia se da tanto en países desarrollados como en países pobres.

El principal consumidor mundial de productos ecológicos es EEUU, seguido del mercado europeo. Los países que más consumen productos de este tipo dentro de la UE son Alemania, seguido de Francia, Reino Unido, e Italia. También debemos destacar a Canadá. En términos de consumo per capita los países que más destacan son Suiza, Dinamarca, Suecia, Alemania, Reino Unido e Italia. España se encuentra en tercera posición dentro del grupo de países productores que más superficie destina a la Alimentación Ecológica en Europa y es el noveno país productor mundial.

Me pregunto, ¿qué sentido tiene trasladar un producto tan común como una manzana desde el otro hemisferio por muy ecológico que sea?

Aunque el nivel de consumo en España está aun muy alejado de los países del centro y del Norte de Europa, el 35% de los productos eco que se consumen en Europa proviene de España. La creciente producción de alimentos ecológicos en España y la aún escasa demanda hace que el 80 o 90% de esta producción se destine a los mercado exteriores. No obstante, las estadísticas más recientes (Estudio Ecovalia, Asociación Valor Ecológico) demuestran que a pesar de la crisis el consumo de productos ecológicos ha aumentado en España desde 2011 prácticamente un 7%.

Ecovalia en Biocultura Valencia 2013 por LarutanaturaL

Ecovalia en Biocultura Valencia 2013 por LarutanaturaL

Los factores y variables del comportamiento “ecológico” o “no ecológico” vienen determinados por la edad, el nivel de renta, de estudios, de clase social y de distribución demográfica. Así, hay un mayor grado de consumo ecológico dependiendo de:

  • Edad,
  • Núcleo urbano o rural,
  • Renta o status social,
  • Nivel de educación.
  • Pero es una tendencia generalizada donde las variables que más influyen son al fin y al cabo las psicográficas y de conocimiento medioambiental.

Como hemos dicho, son varios los motivos que llevan a un cambio en los hábitos de consumo, desde un aumento de la consciencia por el entorno, a una mayor preocupación por la calidad o por los procesos de producción. Según cuál es la preocupación o el enfoque  encontramos distintas empresas y cooperativas que centran sus esfuerzos en la producción de alimentos,  ya sean:

  • Productos Ecológicos, que no utilizan químicos, pesticidas o aditivos artificiales.
  • Productos Directamente Orgánicos (a veces denominados «Biológicos»), que además tienen un respeto hacia el entorno y medio ambiente.
  • Productos del Comercio justo, centrados en respetar los derechos de los implicados en la cadena de producción y distribución.
  • Productos de Proximidad, con sistemas de distribución cercana y de productos de temporada, que reducen el petroleo/gasolina contenido en el producto y en el precio final o la energía utilizada en su producción.

Para ejemplo, una anécdota. En el Albert Heijn, una de las cadenas de supermercados más importantes de Holanda, puedes encontrar unas manzanas ecológicas fantásticas que vienen de Nueva Zelanda. Me pregunto, ¿qué sentido tiene trasladar un producto tan común como una manzana desde el otro hemisferio por muy ecológico que sea?

En lo que se refiera a alimentación, cada vez hay más iniciativas que se centran en estos aspectos. Con esta misma filosofía nacen los huertos urbanos, que cada vez más encuentran su espacio en la ciudad, hasta el punto que han crecido en un 5% en los últimos 5 años. También hay que destacar otros ejemplos como es la integración de estas actividades en las escuelas (como lo demuestra el reciente Concurso de Huertos Ecológicos de Escuelas Primarias y Secundarias), o la integración de la horticultura también entre la gente mayor y gente con dificultades de expresión o motriz que han encontrado en la actividad agraria una terapia que estimula el desarrollo humano.

Bitcoins físicas (moneda fuera del sistema) por Zach Copley

Bitcoins físicas (moneda fuera del sistema) por Zach Copley

De esta misma forma nacieron las primeras cooperativas a mediados del siglo XIX (Owen), cuando la revolución industrial y el capitalismo alcanzan su máximo apogeo. En ese mismo tiempo se experimentan con nuevos sistemas de producción; ya sea la producción en cadena o presentando nuevos modelos de ciudades productivas autosuficientes como eran las colonias o inclusive los kibutz judíos. Las cooperativas nacen como una alternativa al capitalismo puro, en un principio sin embargo con el objetivo de formar agrupaciones para el abastecimiento de las materias primas, o el abaratamiento de los costes sin variar los métodos y procedimientos de producción. El corporativismo se aplica en todos los sectores: Agricultura, Minería, Industria, Construcción, Venta y Servicios. La primera cooperativa en España apareció en 1956.

La creciente producción de alimentos ecológicos en España y la aún escasa demanda hace que el 80 o 90% de esta producción se destine a los mercado exteriores. No obstante, las estadísticas más recientes (Estudio Ecovalia, Asociación Valor Ecológico) demuestran que a pesar de la crisis el consumo de productos ecológicos ha aumentado en España desde 2011 prácticamente un 7%.

El principio de la empresa cooperativa es la eliminación del lucro del accionista o unidad empresarial en beneficio del productor en proporción al excedente creado y por el bienestar de los asociados. La finalidad de la cooperativa es contribuir al cambio económico y social, buscando la creación de riqueza partiendo de una mejora de los medios de producción y en busca del bienestar de los asociados. Por esto último, la cooperativa pone énfasis en la formación de los socios y el intercambio de información, erradicando así el individualismo y eliminando la competencia proporcionando una mayor diversificación. Las relaciones entre socios deben ser de igualdad y con los mismos derechos. Se aplica la regla de proporcionalidad o equidad. Mientras que las ganancias en la empresa tradicional son proporcionales al capital invertido, haciendo así más rico al rico, en la cooperativa los beneficios se reparten en proporción a las operaciones que cada uno ha realizado: quién más produce, más comercializa y más gana. La agrupación no sólo debe tener un sentido económico sino también social.

No obstante, el objetivo de la asociación corporativa puede variar mucho de una asociación a otra, dependiendo de las relaciones que se establezcan, ya sea con objetivos legales, fiscales, contables, de gestión comercial, administrativa o logística.

Unos de los grandes ejemplos hoy en día es Empresas Mondragón, que a pesar de tratarse de una asociación cooperativa ha sido premiada como una de las empresas mas competitivas y con mayor beneficio a nivel mundial, beneficio que revierte tanto en la empresa como en la sociedad. Al otro lado del charco, en Buenos Aires (Argentina) la Cooperativa «La Esperanza» se ha convertido en todo un paradigma. que se dedica a la fabricación de productos de extracción y ventilación de aire, tales como purificadores, extractores y ventiladores. Se conformó en agosto del 2009 después de quebrar la empresa CLER. Allí, 8 de los trabajadores que han estado ligados al proyecto desde los inicios han lanzado su propia marca: Laes.

Para más información acerca de cómo crear una asociación cooperativa podéis consultarnos directamente a través de nuestra red Asesoramiento.

El Salón Alimentaria en España, líder en toda Europa, es un ejemplo más de cómo los productos ecológicos han ido en aumento los últimos años: crecieron en 2009, en plena crisis, un 11% en cuota, suponen 200 empresas y un total de 454 millones de euros de facturación anual.

A continuación también encontraréis un listado de las 10 ferias más importantes ecológicas a nivel peninsular:

Unos de los grandes ejemplos hoy en día es Empresas Mondragón, que a pesar de tratarse de una asociación cooperativa ha sido premiada como una de las empresas mas competitivas y con mayor beneficio a nivel mundial, beneficio que revierte tanto en la empresa como en la sociedad.

Antes de acabar, quisiera destacar ciertas iniciativas que ponen de nuevo de relieve estos cambios de paradigma que estamos viviendo. La crisis ha impulsado nuevas formas de comercio o intercambio basadas en la creación de divisas desligadas de los mercados y de los intereses económicos. En los últimos años han aparecido varios ejemplos de la llamada Moneda Social o Divisa Social. Lo importante de estas monedas es la filosofía que las conforma, así su valor real no se basa en la reserva de oro o el bien natural que los soporta, sino en el valor intrínseco del objeto que se intercambia o comercializa. La primera divisa virtual en aparecer fue en Suiza y se conoce con el nombre de WIR (www.wir.ch). Son muchas las monedas virtuales y todas tienen el mismo fin, desligarse de los bancos. Un ejemplo más es el Bitcoin, o moneda de Bristol, o el Res que es una moneda en Bélgica (www.res.be) que ya puede utilizarse en Francia o en Catalunya. La Social Trade Organization (STRO), una organización holandesa que puso en circulación una divisa de conciencia ecológica y mayor ética social, así ha creado el primer software y plataforma bancaria libre del mundo http://www.cyclos.org. El Ecosol es otra moneda virtual de creación para el mercado catalán, creada con el soporte de STRO.

Son muchas las iniciativas que buscan crear sinergias, espacios, ofertas, posibilidades, foros y otros soportes destinados a crear entornos físicos y político-organizativos de convivencia y relaciones sostenible a nivel económico, social y humano. Os animamos a conocerlas y a investigar sobre ellas y esperamos que estos dos artículos os sirven de base para ello..

Huevos de pastoreo

Cuestión de huevos

Seguramente muchos de vosotros, como yo, tenéis un pueblo. El pueblo de vuestra madre o padre, quizá el de los abuelos. Allí había gallinas. Siempre andaban medio sueltas, revoloteando y subiéndose a cualquier cosa a mediana altura, o con su inconfundible repiqueteo constante hacia el suelo, en busca de una suculenta lombriz que llevarse al buche, nunca mejor dicho. Entonces, de niño, yo no sabía que existían lugares donde las gallinas eran encerradas en jaulas del tamaño de un folio, donde eran sometidas al cambio artificial de sus ciclos naturales de luz y oscuridad (para aumentar la producción de huevos, claro) haciéndolas llegar a unos niveles de estrés tales que, a menudo pasan por un limado de los picos previo al enjaulamiento donde pasarán toda su vida, con el objetivo de que no se hagan daño las unas a las otras en los furibundos ataques que, encolerizadas, se despachan mutuamente en pugna por un inexistente espacio.

foto cedida por Financiera Rural Méjico

foto cedida por Financiera Rural Méjico

 

Los huevos conforman una de las bases de la alimentación en los humanos y una fuente de proteínas imprescindible, salvo para las personas que se alimentan a base de una dieta exclusivamente vegana, y, por tanto nunca deberíamos olvidar que una parte importante de los huevos que se pueden comprar en cualquier establecimiento provienen de gallinas hacinadas en naves industriales, que malviven en las condiciones que hemos ya descrito, pero que son la parte más importante de la producción de huevos y productos ovoderivados en España. Ahora hablaremos de porcentajes de producción y consumo, de la clasificación y reglamentación de los huevos según su tipo de producción y condiciones de vida y alimentación de las gallinas y de los famosos «huevos ecológicos», pero volvamos por un momento al corral del pueblo…

Lo que podríamos denominar, aventurándonos a ello, como movimiento «gallina feliz», es un conjunto de granjas, tiendas, canales de distribución y de información (tales como blogs, webs…) relacionadas con el ámbito de la permacultura y la producción orgánica de alimentos y otros productos, que están recuperando las prácticas avícolas tradicionales alejadas de las técnicas modernas de producción intensificada e industrializada de productos derivados de las aves

Recuerdo salir con mis tías a echarles de comer. Nada de piensos. Eran caros y en su sabiduría de gente llana y humilde decían que tampoco era justo que nosotros comiésemos de todo y las gallinas sólo una cosa. Así que las gallinas y gallos acababan apurando parte de las sobras del día, completando la ya de por sí nutritiva ración diaria de insectos, orugas, gusanos, semillas, raíces y todo tipo de vida orgánica que pueda existir en el suelo. Los permacultores saben muy bien, del excelente uso que se puede hacer de la gallina como «tractor», dejándola pasar por temporadas al huerto. Gallinas y gallos con espacio, con autonomía para establecer sus jerarquías y desarrollar sus necesidades psicológicas de especie, alimentadas orgánicamente y lo más parecido posible a como genéticamente llevan de por sí inscrito en el comportamiento, tratadas de forma homeópatica en sus enfermedades….Gallinas Felices que ponían huevos de manera natural, respetando los ciclos de la naturaleza. Huevos sin inscripciones de tinta en sus cáscaras. Huevos sin sello ecológico, Huevos sin categorizar. Pero….si os acordáis…qué huevos!!

Lo que podríamos denominar, aventurándonos a ello, como movimiento «gallina feliz», es un conjunto de granjas, tiendas, canales de distribución y de información (tales como blogs, webs…) relacionadas con el ámbito de la permacultura y la producción orgánica de alimentos y otros productos, que están recuperando las prácticas avícolas tradicionales alejadas de las técnicas modernas de producción intensificada e industrializada de productos derivados de las aves. Los huevos provenientes de las gallinas que viven bajo estas condiciones se denominan «huevos de pastoreo» y son la alternativa al consumidor exigente que no se conforma con una certificación amparada en una legislación que da cabida a demasiadas excepciones a la hora de catalogar como «ecológicos» los huevos que finalmente nos llevaremos al estómago.

Como rápido apunte, estamos seguros de que el lector sabrá encontrar información suficiente al respecto en la red (uno encuentra que, disposiciones y normativas europeas a parte, la ley vigente en España es del año 1967, es decir, pre-constitucional), los huevos a los que el consumidor puede acceder de forma regulada en cualquier establecimiento con licencia, se clasifican en 4 tipos distinguidos con la siguiente numeración:

  • 3 – Huevos procedentes de gallinas enjauladas.
  • 2 – Huevos procedentes de gallinas que viven en el suelo, pero en espacios cerrados y sin luz natural.
  • 1 – Huevos procedentes de gallinas «camperas», viven en corrales amplios y con acceso a luz natural pero su alimentación se basa en piensos compuestos que normalmente llevan trazas de GMOs (organismos genéticamente modificados).
  • 0 – Huevos procedentes de gallinas denominadas «ecológicas».

 

Fotografía de: travelsheep2004, Licencia CC con derechos reservados

Fotografía de: travelsheep2004, Licencia CC con derechos reservados

Vamos a centrarnos en estos últimos y establecer una comparativa objetiva con los huevos de pastoreo.

En primer lugar hay que tener en cuenta el tema de la legislación. Los huevos ecológicos, con su 0 en la cáscara, están ampliamente regulados. El REGLAMENTO (CE) NO 834/2007 DEL CONSEJO de 28 de junio de 2007 sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos y por el que se deroga el Reglamento (CEE) no 2092/91, ya establece cuáles son las condiciones mínimas de salubridad y bienestar en la que los animales deben vivir pero, también, regula las excepciones que permitirían romper parcial, o totalmente, los propios principios adoptados en el reglamento. Por ejemplo, en artículo 14, donde habla sobre las normas de producción ganadera se establece que: «el ganado tendrá acceso permanente a zonas al aire libre, preferiblemente pastizales, siempre que las condiciones atmosféricas y el estado de la tierra lo permitan, a no ser que existan restricciones y obligaciones relacionadas con la protección de la salud humana y animal en virtud de la legislación comunitaria…» Es decir, que el ganado o los animales en cuestión (en este caso gallinas), tendrá acceso permanente a zonas de aire libre siempre que las condiciones atmosféricas y el estado de la tierra lo permitan, a no ser que….No hace falta andar muy avispado para darse cuenta de que el Reglamento entra aquí, sin valorar las intenciones, en el inestable terreno de la interpretación. ¿Quién decide cuándo las condiciones no lo permiten y a qué estado de la tierra se refiere? ¿No es demasiado ambiguo el uso de los términos «a no ser que existan restricciones y obligaciones relacionadas con la salud humana…? ¿En caso de haberlas, quién las dictamina?. Es decir, que teniendo en cuenta todo esto podríamos estar, de hecho, ante la posibilidad de consumir huevos marcados con su 0 y que cumplen todas directrices (y excepciones) de la normativa vigente pero que, de hecho, no provengan de gallinas que hayan vivido en plena régimen de pastoreo y, teniendo en cuenta la regulación sobre piensos ecológicos destinados a la alimentación animal, que tampoco han sido alimentadas de una manera coherente con el mismo aparato digestivo y necesidades reales del animal. En este sentido, es bastante elocuente el apartado a) de la normativa sobre los principios aplicable a la transformación de piensos ecológicos (del mismo reglamento), que argumenta que dicha producción se basará en los principios que comienzan así: «producción de piensos ecológicos a partir de materias primas ecológicas para la alimentación animal, salvo cuando en el mercado no se disponga de materias primas para la alimentación animal en su variante ecológica;». Vamos, que si puede ser ecológico bien, pero si no puede serlo, tampoco es condición sine qua non para obtener la famosa certificación ecológica.

Recuerdo salir con mis tías a echarles de comer. Nada de piensos. Eran caros y en su sabiduría de gente llana y humilde decían que tampoco era justo que nosotros comiésemos de todo y las gallinas sólo una cosa. Así que las gallinas y gallos acababan apurando parte de las sobras del día, completando la ya de por sí nutritiva ración diaria de insectos, orugas, gusanos, semillas, raíces y todo tipo de vida orgánica que pueda existir en el suelo.

Es cierto que en Sudamérica  se ha venido fomentando en los últimos años de una manera más o menos institucional el estudio de las técnicas de pastoreo y la modernización de las mismas, con el objetivo de poder aumentar la producción sin dañar el hábitat ni las vidas de las gallinas ponedoras. Pero exceptuando estos estudios de Universidades Sudamericanas, en muchos casos llevados a cabo por estudiantes como parte integrada en un proyecto de estudios (Colombia, Costa Rica) y alguna mención pasajera en iniciativas legales como la denominada Red Natura 2000 de la Unión Europea, lo cierto es que la comercialización de los huevos de pastoreo y, en general, de los productos comúnmente clasificados bajo esa denominación, no está regulada de una manera concreta y, en muchos casos, no está regulada de ninguna manera. A este respecto, no podemos olvidar los esfuerzos que algunos investigadores, permacultores y académicos están aportando desde la HSI-Latinoamérica para el desarrollo de este tipo de producción y otras muchas prácticas ecológicas de la industria de la alimentación. El negocio de los huevos ecológicos, generalmente sobrepreciados con el pretexto de los elevados costes que suponen tratar a las gallinas del modo en que hemos descrito anteriormente, supone una ingente cantidad de dinero y un flujo de subvenciones estatales y europeas que no para de correr. Demasiados intereses para generar una campaña seria y de concienciación hacia las ventajas que supone consumir huevos de pastoreo. En 2009 se consumieron en España 18.800 kilo de huevos, de los cuales prácticamente un 10% son ecológicos datos que el Panel de Consumo Alimentario del MAGRAMA recoge sobre el consumo de huevos (antigua MARM) y Everis, en su estudio sobre la situación actual y el potencial del mercado ecológico en España, Mayo 2012. Un ingente beneficio amejado por particulares, empresas privadas e instituciones públicas que en ocasiones da lugar a casos tan lamentables como el ocurrido en Febrero de este año en Alemania, cuando la fiscalía de Oldenburg acusó a cientos de granjas de la Baja Sajonia (la región líder en producción de huevos alemanes) de estar cometiendo fraude en la denominación de sus huevos.

En un estudio comparativo entre huevos comerciales aprobados por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA en sus siglas en inglés) y huevos de gallinas criadas en sistemas alternativos, de pastoreo o llamados «free-range» en Norteamérica realizado por Mother Earth se ha comprobado que estos últimos tienen:

  • 1/3 menos de colesterol
  • 1/4 menos de grasas saturadas
  • 2/3 más de vitamina A
  • 2 veces más ácidos grasos Omega3
  • 3 veces más vitamina E
  • 7 veces más Beta-Caroteno

Y además son aproximadamente un 20% más grandes de media y mucho más sabrosos (esto último sólo puedes comprobarlo tú mismo). Estos resultados fueron extraídos analizando los huevos de 14 granjas que crían sus aves y gallinas en régimen de libre pastoreo y utilizando gallineros móviles que permiten al animal disfrutar de suelos y pastos diferentes de forma rotatoria (aprovechando, de paso, su excelente función como tractor de tierra para preparar el suelo del huerto de cultivo).

En 2009 se consumieron en España 18.800 kilo de huevos, de los cuales prácticamente un 10% son ecológicos

Dado que los niveles de producción de este tipo de productos no son comparables a los industriales y su catalogación y regulación están muy difusas, es necesaria una labor de investigación por parte del consumidor con el objetivo de encontrar centros de aprovisionamiento (granjas de explotación no intensiva, comunidades…) donde pueda estar segundo tanto del método de cría como de la salubridad de los productos finales. Los huevos de pastoreo no pueden encontrarse en supermercados ni en tiendas al uso. Es posible encontrarlos en tiendas ecológicas especializadas pero siempre hay que estar muy atentos y es conveniente hacer una labor previa de investigación sobre la marca, granja y lugar de procedencia para asegurarnos de que efectivamente dichos huevos cumplen con todos los requisitos para ser denominados «de pastoreo» y que, por tanto, van a proporcionarnos esa maravillosa experiencia de volver a degustar un huevo como lo hacíamos cuando éramos pequeños, en el pueblo de nuestros padres o abuelos.

 

Sello Europeo

Sello ecológico europeo: ¿una garantía para el consumidor?

«La producción ecológica es un sistema general de gestión agrícola y producción de alimentos que combina las mejores prácticas ambientales, un elevado nivel de biodiversidad, la preservación de recursos naturales, la aplicación de normas exigentes sobre bienestar animal y una producción conforme a las preferencias de determinados consumidores por productos obtenidos a partir de sustancias y procesos naturales. Así pues, los métodos de producción ecológicos desempeñan un papel social doble, aportando, por un lado, productos ecológicos a un mercado específico que responde a la demanda de los consumidores y, por otro, bienes públicos que contribuyen a la protección del medio ambiente, al bienestar animal y al desarrollo rural.»

 Esta es la definición que la UE otorga a la llamada producción ecológica, refiriéndose tanto a la agricultura como a la acuicultura o la ganadería,  según el Reglamento en vigor de 28 de Junio de 2007. Y según esta definición tanto los consumidores habituales de este tipo de productos como los esporádicos deberían sentirse muy tranquilos y reconfortados ante la calidad de los productos y las prácticas con las que son producidos y, además, satisfechos pues con dichas prácticas “…se contribuye a la protección del medio ambiente, al bienestar animal y al desarrollo rural”.

En un huerto madala, la biodiversidad es condicion sine quanum. Foto por Colectivo Ecologista Jalisco

En un huerto madala, la biodiversidad es condicion sine quanum. Foto por Colectivo Ecologista Jalisco

Pero echemos un vistazo general al estado de la cuestión. ¿Cómo funciona en España el mercado de productos ecológicos? En primer lugar habría que nombrar de nuevo al REGLAMENTO (CE) Nº834/2007 DEL CONSEJO de 28 de junio de 2007 sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos y por el que se deroga el Reglamento (CEE) nº2092/91. Dejando a un lado las buenas intenciones y las necesarias definiciones, hay que hacer notar que en sus muchas disposiciones aparecen frecuentemente elementos de excepcionalidad en diferentes grados y niveles de producción que pueden dar qué pensar a los consumidores de productos ecológicos. Veamos algunos ejemplos:

 En las consideraciones iniciales, nº 5 dice textualmente: “Es preciso, por tanto, definir más explícitamente los objetivos, los principios y las normas aplicables a la producción ecológica para contribuir a la transparencia y la confianza de los consumidores, así como fijar una definición armonizada del concepto de producción ecológica.”

Es decir, la aplicación de dicha concepción armonizada y normas comunes queda a expensas de ser desarrollada, como veremos se explicita más adelante en el propio reglamento y en el marco legal regulador dentro de nuestro país, por los organismo competentes en cada caso. Es una declaración implícita de que esa objetivización de reglas y objetivos en el desarrollo de un marco común dentro de la producción ecológica es prácticamente imposible debido, sobre todo, a la diversidad natural, demográfica, geográfica, cultural, económico-social y legal existente dentro de la realidad existente en una región tan vasta y variopinta como es Europa (los 28 países integrados en la UE, en este caso).

 «Solo son alimentos ecológicos, biológicos u orgánicos  los que obtienen una certificación, y para ello deben superar los controles de los comités de agricultura de la comunidad autónoma donde se producen o elaboran» Margarita Campos, Intereco

En España, según el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (magrama), las competencias están asumidas por las Comunidades Autónomas que, en su mayoría, crean las instancias públicas correspondientes para el control de dichas competencias. Sin embargo, Andalucía, Castilla-La Mancha y Aragón (esta última en un modelo híbrido de control público-privado) han delegado dicho poder en organismos privados de control contratados a tal efecto. ¿Garantizan estas empresas privadas el control de la producción para que se desarrolle en unos niveles ecológicos razonables? Es más, dentro del modelo controlado directamente por las administraciones públicas, ¿está garantizado así mismo ese control?. Cuando le preguntamos sobre el particular al representante del CEACV (Organismo designado por la Comunitat Valenciana para el control del cumplimiento de la normativa en materia de producción ecológica) presente en la Feria BioCultura 2013 (Valencia), éste nos reconoció lacónicamente que es imposible estandarizar todos los modelos de producción a un mismo nivel ecológico y que a cada lugar o zona y cada productos, unas reglas. Según la legislación, donde no hay condiciones para que se dé un cultivo ecológico, se pueden hacer excepciones. La expresión «salvo si» aparece continuamente a lo largo del texto:

Art.16, 2, b) todos los productos y sustancias deberán ser de origen vegetal, animal, microbiano o mineral, salvo si no se dispone de cantidades suficientes de productos o sustancias de esas fuentes, si su calidad no es adecuada o si no se dispone de alternativas;

Art.19, 2, c) solo se utilizarán ingredientes agrícolas no ecológicos si han sido autorizados para su uso en la producción ecológica de conformidad con el artículo 21 o han sido autorizados provisionalmente por un Estado miembro;

El capítulo 5, con su título Flexibilidad por bandera, ya es toda una declaración de principios al respecto.

Es una declaración implícita de que esa objetivización de reglas y objetivos en el desarrollo de un marco común dentro de la producción ecológica es prácticamente imposible debido, sobre todo, a la diversidad natural, demográfica, geográfica, cultural, económico-social y legal existente dentro de la realidad existente en una región tan vasta y variopinta como es Europa (los 28 países integrados en la UE, en este caso).

Es decir, ¿puede el consumidor estar seguro al comprar un producto etiquetado como ecológico de que está consumiendo efectivamente algo que ha seguido las normas marcadas por el reglamento en vigor y, mucho más importante, que ha sido desarrollado siguiendo unos preceptos de respeto por el medio ecológico, formando parte de una biodiversidad local y activa y libre de toda traza de productos químicos adicionados en cualquiera de su fases? Desde un punto de vista estrictamente legal, de hecho, sí. Margarita Campos, presidenta de Intereco, asociación que agrupa a las autoridades públicas de vigilancia de agricultura ecológica de España, aclara que:»Solo son alimentos ecológicos, biológicos u orgánicos (diferentes terminologías para el mismo tipo de productos) los que obtienen una certificación, y para ello deben superar los controles de los comités de agricultura de la comunidad autónoma donde se producen o elaboran». Los inspectores comprueban que las empresas cumplen a rajatabla los requisitos del reglamento de la Unión Europea«.

¿Quiere esto decir que cualquier producto que obtenga la certificación correspondiente es un producto “ecológicamente fiable”? Desgranamos a continuación las características que un consumidor responsable debe tener en cuenta para valorar si un producto, independientemente de la certificación obtenida, merece su total confianza como producto absolutamente ecológico, orgánico y dentro de los parámetros de un comercio equilibrado y justo.

  1.  Biodiversidad. La producción ecológica a nivel comercial busca, dentro de las reglas y los marcos comerciales establecidos, el mayor beneficio económico posible. Una plantación libre de productos químicos “no permitidos” puede obtener todas las certificaciones legales necesarias para ser presentado bajo la etiqueta ecológica de la UE pero el desarrollo de la misma bajo las técnicas del monocultivo privará al consumidor de los beneficios de un producto evolucionado y crecido en un entorno autóctono, sujeto a las reglas de la biodiversidad relacionadas con cada cultivo concreto. Además de esto, el monocultivo presiona de manera significativa las economías agrícolas locales imponiendo unos precios de coste de cultivo, explotación y distribución imposibles de alcanzar.
  2. Libre de productos químicos. El reglamento al que hemos hecho referencia y que gobierna todas las las leyes y reglas específicas sobre producción orgánica y ecológica establece un gran catálogo de excepciones, posibilidades y situaciones en las que el “productor” puede, de hecho, contravenir los principios de fomento de la biodiversidad, producción sólo a partir de sustancias naturales y ya presentes en el entorno (consideraciones iniciales, 20; 32; art. 3, b y c; art. 6,a; son sólo algunos ejemplos). Dichas excepciones ponen en tela de juicio la catalogación de “producto ecológico”, fuera de las disposiciones recogidas en dichos reglamentos.
  3. Envasado y distribución acorde con la cultura ecológica. No nos olvidemos que por mucha etiqueta que un producto lleve, nunca podrá ser «ecológico» ni respetar los principios básicos de respeto por la naturaleza y las personas is va envuelto en capas de plástico, papel, cartón, etc… El envasado debe ser mínimo y, en todo caso, proveniente de materiales naturales. Daremos siempre prioridad a los productos que no estén envasados o que podamos «re-envasar» nosotros mismo utilizando nuestros propios recipientes.
  4. Productos Locales = Economía Local. ¿De qué sirve que un producto tenga la certificación ecológica si ha tenido que ser transportado a lo largo de miles de kilómetros para llegar al consumidor final? Debemos tener en cuenta siempre la procedencia tanto del producto final como de la materia prima. Sólo si es local, puede moralmente denominarse ecológico. Es un ejercicio de lógica, cuantas menos manos hayan pasado en el transcurso del producto desde su fase de producción hasta distribución mayor repercusión en la economía local y mayor seguridad para el consumidor, que sabe de dónde procen exactamente los alimentos que va a consumir.
  5. Sostenible. En toda la cadena de producción.
  6. Criterios de Necesidad Objetiva y Repercusión Económica. ¿Necesita un producto biológico anunciarse 24 horas al día en canales de televisión? ¿Dónde va y de dónde procede todo ese dinero destinado a la publicitación de estas marcas y productos? El consumidor debe exigir que el destino final de su dinero no sea la financiación de campañas y productos que nada tienen que ver con generar recursos para las personas que producen dichos productos. En este sentido, la desinformación juega un papel fundamental a la hora de configurar los hábitos de consumo de los consumidores «ecológicos».
  7. Condiciones laborales de los trabajadores de la marca. Puede un producto en cuyo proceso de vida haya participado un sólo trabajador en condiciones de esclavitud o semi-esclavitud considerarse ecológico por mucho que cumpla todas demás condiciones?
Sello oficial de Producción Ecológica de UE

Sello oficial de Producción Ecológica de UE

Por tanto, podemos llegar a la importante conclusión de que es el consumidor el responsable final de llevar a su mesa productos verdaderamente ecológicos en dos sentidos: Primero informarse haciendo una investigación destinada a averiguar las fuentes, la procedencia y la forma de distribución de los alimentos que se consumen y, por otro lado, teniendo un buen conocimiento de la legislación vigente y las prácticas que los sellos ecológicos homologados llevan a cabo su producción. Y segundo exigir el cumplimiento de dichas normas y la transparencia de las empresas que dicen producir alimentos ecológicos o cualquier otro tipo de producto con esta denominación

A este respecto Larutanatural va a llevar a cabo una amplia labor de investigación y documentación con el fin de poder resolver tus dudas sobre cualquier producto, marca, componente o situación que encuentres. Elaboraremos listas de productos y empresas y analizaremos las ya existentes que han sido elaboradas por diversas ONG’s. En próximas fechas os daremos más información sobre esta iniciativa (Asesoramiento).