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Juan Antón Mora

Juan Antón Mora III

En el cortometraje dirigido por el recientemente fallecido artista canadiense Frédéric Back “The man who planted trees / L’homme qui plantait des arbres (1987) un pastor anónimo decide reforestar un esquilmado valle situado en los Alpes, en la región de Provenza. A lo largo de 40 años y tras un proceso de observación del comportamiento de la naturaleza, el pastor Bouffier continúa plantando árboles, hasta convertir la zona, ya en su senectud, en un exuberante bosque.

De la misma manera Juan Antón Mora (11 de Noviembre de 1935) lleva más de 15 años demostrándonos que la autonomía alimentaria es posible a través de su bosque de alimentos situado entre los naranjales de Alzira (Valencia). Más de 80 especies diferentes de árboles, arbustos y plantas pelean y luchan por hacerse un hueco y florecer, siempre con una única premisa: que den un fruto comestible. Porque para Juan “donde hay un bosque de alimentos no hay hambre” y el hambre es “el principal problema del mundo”. Por eso cultiva todo tipo de especies, locales o no, de temporada o no, invasivas, trepadoras, oriundas de diferentes zonas climáticas del planeta. Porque lo importantes es que fructifiquen y den comida, así que para Juan Antón se trata de probar hasta encontrar el equilibrio y si funciona, si un grupo de árboles parece llevarse bien y prosperar, pues adelante. Para Juan la vida es acción, es hacer, es crear y experimentar.

Plataneras en el bosque de alimentos de Juan Antón Foto: José Luis Moreno

Plataneras en el bosque de alimentos de Juan Antón
Foto: José Luis Moreno

Él y todo lo que hace son el ejemplo de que puede hacerse si se quiere hacer, como cuando después de una visita a Honduras donde fue a ayudar a crear otro bosque comestible, conoció a un muchacho que trabajaba limpiando coches. Éste le contó que lo que a Juan le costaba su paquete de tabaco diario suponía prácticamente su jornada de trabajo y Juan no lo dudó, dejó el tabaco y comenzó a ahorrar diariamente el precio de la cajetilla y media que se fumaba. Con el dinero que consiguió ahorrar durante años compró dos hectáreas de tierra en el Congo y a través de una ONG consiguió iniciar un proyecto para crear un bosque de alimentos y una vivienda. El proyecto no salió como él esperaba y algunas personas con no muy buenas intenciones se aprovecharon de su buena voluntad (Juan lo explica en sus charlas conectándolo con otros conceptos sociales y de modelos de convivencia), pero él no ceja en su empeño y a día de hoy está desarrollando un nuevo proyecto todavía más ambicioso y supervisado por él mismo en Senegal, donde viajará en las próximas fechas.

…para Juan “donde hay un bosque de alimentos no hay hambre” y el hambre es “el principal problema del mundo”

Nada más entrar en el bosque de alimentos de Alzira, uno se acuerda del gran permacultor y biólogo japonés Masanobu Fukuoka y su “revolución de una brizna de paja“. Al igual que Fukuoka, Juan Antón deja que la naturaleza se mezcle “a su aire” y limita la intervención humana al mínimo para simplemente condicionar el resultado final de cara a la optimización y el aprovechamiento máximo del espacio. Para él existen dos tipos de agricultura, “la de la dependencia” que nos constriñe a la utilización de productos químicos externos para poder obtener una producción decente y la de la propia naturaleza, que crea sus propios alimentos y se sostiene sin la necesidad de intervención exterior, creando ecosistemas equilibrados. En su bosque uno puede encontrar desde plátanos hasta papayas, pasando por todo tipo de frutas, hortalizas y verduras de temporada y los inevitables naranjos, típicos en la región.

Naranjos cultivados sin agroquímos. en el suelo, el mulch formado por ramas y hojas secas

Naranjos cultivados sin agroquímicos. en el suelo, el mulch formado por ramas y hojas secas

De hecho Juan Antón explica muy bien cómo el problema del monocultivo de naranjos ha hecho daño a toda la región, un campo desprovisto de sus propios recursos para regenerarse después de décadas de agroquímicos y en el que constantemente deben combatir las plagas con todo tipo de plaguicidas. ¿Son estas plagas recurrentes en el huerto de Juan? No. Aplicando los métodos que Alwin Seifert, un paisajista alemán adscrito al régimen nazi y que hizo grandes aportaciones al mundo de la ecología, desgrana en su libro “Agricultura Sin Venenos”y basándose en sus observaciones se percató de que los propios árboles se ocupan de extinguir las plagas perniciosas y de que la propia naturaleza se encarga de que sobrevivan los árboles más fuertes y mejor adaptados, los que tienen una savia más amarga que no atrae al pulgón, por ejemplo.

Juan utiliza las propias hojas de los árboles como alimento

Juan utiliza las propias hojas de los árboles como alimento

Al igual que Fukuoka, Juan Antón deja que la naturaleza se mezcle “a su aire” y limita la intervención humana al mínimo para simplemente condicionar el resultado final de cara a la optimización y el aprovechamiento máximo del espacio

Juan lleva años invitando a todo aquél que quiera comprobar todo esto con sus propios ojos todo lo que aquí se describe. Rara es la semana en la que no recibe a algún visitante interesado por el ruido que está generando su apuesta decidida por los bosques de alimentos como camino hacia la autonomía alimentaria. Si estás cerca de Alzira o de paso él está encantado de recibir visitas y colaborar con quien esté dispuesto a sumar y a prender y, pos supuesto, a enseñarle. Una vez dentro de su casa al visitante también le sorprenderá la variedad de especies que se aglutinan en el invernadero o las diferentes disposiciones que en forma de huertos colgantes, maceteros de toda índole o enredaderas se asoman por paredes y tejados. Pepinos, guindillas, tomates cherry tienen hueco al lado de alguna de las variedades del popular kalanchoe.

Juan es en definitiva un permacultor de los pies a la cabeza y un hombre sabio y bueno que intenta ayudar a los demás a través de su experiencia, su conocimiento y su bosque de alimentos, extendiendo la idea por toda España y parte del extranjero.

Una vez dentro de su casa al visitante también le sorprenderá la variedad de especies que se aglutinan en el invernadero o las diferentes disposiciones que en forma de huertos colgantes, maceteros de toda índole o enredaderas se asoman por paredes y tejados

Hombre de acción y viajero incansable son decenas los proyectos con los que colabora o ha colaborado y cientos las charlas y coloquios que ha ofrecido o moderado.
En ese sentido, Larutanatural se enorgullece especialmente de contar con él como uno de sus colaboradores y de poder llevar su conocimiento junto con nuestros compañeros de Pumido ao Natural al valle de Esmelle, en Ferrol (Galicia) en una charla coloquio que tendrá lugar el 9 de Octubre de 2014 y de la que pronto ofreceremos una artículo/vídeo resumen.

Cartel del próximo Evento, organizado por Larutanatural, donde participará Juan Antón

Cartel del próximo Evento, organizado por Larutanatural, donde participará Juan Antón

Por Mirella Verdes

Estrategias para la sostenibilidad: Huertos Urbanos

Las ciudades son sumideros de recursos y energía a la vez que generadoras de residuos pues los bienes que satisfacen las necesidades de sus habitantes proceden de áreas alejadas. Los residuos que generan no se reciclan, es decir, se dejan abiertos los ciclos naturales del agua, carbono, nitrógeno etc. El agua es capturada en embalses y canalizada hacia las ciudades, los alimentos son producidos a distancias considerables, lo mismo podemos decir de la energía que consumen las urbes, las redes eléctricas y los sistemas de transporte, generada en gran parte mediante la quema de combustibles fósiles.

La ciudad como sistema

La ciudad como sistema

Las ciudades actuales abren todos los ciclos naturales. Se mantienen gracias a un aporte de combustibles fósiles y otros recursos no renovables que están hipotecando su futuro en forma de deuda ecológica pues la tasa de explotación de dichos recursos es superior a la velocidad de reposición de los mismos.

El abastecimiento y saneamiento de agua se verá afectado por el agotamiento de los combustibles fósiles pues la construcción y mantenimiento de toda la infraestructura así como la depuración de las aguas negras requiere ingentes cantidades de energía. No ha de olvidarse tampoco que los embalses tienen una vida útil corta debido a los procesos de colmatación. (López et al, 2002) Algo similar ocurre con la gestión de los residuos sólidos que es muy demandante de maquinaría y energía.

Se puede decir que el sistema de producción de alimentos actual se basa en convertir petróleo y gas en comida pues para producir 1 kcal de comida se requieren quemar 9 kcal de combustibles fósiles. Funes-Monzote (1998)  Además los principales acuíferos de las mayores  áreas de agricultura intensiva del mundo están sobrexplotados y a punto de agotarse por lo que se requieren mayores cantidades de energía para extraer agua de mayores profundidades. De hecho, la correlación entre los precios del petróleo y los alimentos es de un 93% OCDE-FAO (2008). Es por ello que ante el encarecimiento de los alimentos las grandes multinacionales están acaparando tierras en países empobrecidos y expulsando a sus pobladores autóctonos. EEA (2005).

Correlación entre el precio de los alimentos y el precio del petróleo.

Correlación entre el precio de los alimentos y el precio del petróleo.

En el mundo existen 100 millones de tractores que funcionan con gasoil. Los fertilizantes sintéticos (nitritos y nitratos) que nutren los cultivos de la agroindustria son derivados del gas natural. Además se utilizan fosfatos y potasas de origen mineral cuya extracción está en declive por la mayor dispersión y menor concentración de las mismas. Pesticidas, plaguicidas, herbicidas y demás biocidas son también derivados del petróleo. (Gever et al, 1986).

Las ciudades actuales abren todos los ciclos naturales. Se mantienen gracias a un aporte de combustibles fósiles y otros recursos no renovables que están hipotecando su futuro en forma de deuda ecológica pues la tasa de explotación de dichos recursos es superior a la velocidad de reposición de los mismos.

Evidentemente el petróleo no es infinito. En la década de 1950, el geólogo estadounidense Hubbert observó que la producción de todo yacimiento comienza a declinar tras haberse extraído entre el 30 y el 50% de su petróleo. Esto se debe al descenso de la Tasa de Retorno Energético (TRE), entendida como la rentabilidad en términos energéticos, es decir, el cociente entre la energía obtenida y la utilizada para obtenerla. Ocurre porque llega un momento a partir del cual se consume más energía de la que se obtiene del petróleo que se extrae. A principios de los años 30 se necesitaba 1 barril de petróleo para extraer 100, en los 70 la proporción era 1 a 30 y hoy es 1 a 15 aproximadamente. Para hacernos una idea de la importancia energética del petróleo, los agrocombustibles tienen TREs de en torno a 1 y las renovables entre 2 y 10.

A nivel mundial el pico de extracción fue en torno a 2006, (IEA, 2011) momento en el que la demanda mundial superaba la capacidad de extracción, como ha reconocido la Agencia Internacional de la Energía, desde entonces la tasa de extracción de petróleo convencional declina muy lentamente. Por ello a nivel global, la economía nunca podrá continuar su crecimiento al haber sobrepasado el ritmo de regeneración de gran parte de los recursos naturales renovables y alcanzar la máxima capacidad de extracción de los combustibles fósiles. 

El precio del petróleo se disparó al superar la demanda a la oferta, es decir a la capacidad física de extraer petróleo de la Tierra.

El precio del petróleo se disparó al superar la demanda a la oferta, es decir a la capacidad física de extraer petróleo de la Tierra.

Por ello y para paliar los demás impactos del crecimiento económico en la biosfera (deforestación, polución del agua, cambio climático, desaparición de especies…) se hace necesario desarrollar nuevas estrategias y métodos de producción de alimentos que empoderen a las comunidades desde abajo asegurando la soberanía alimentaria y que al mismo tiempo regeneren la perturbada biosfera asegurando unas condiciones de vida dignas para el resto de organismos con el que compartimos Gaia.

En lo que respecta al urbanismo, los huertos urbanos y los jardines o bosques comestibles pueden desarrollarse en solares, áreas periféricas de la ciudad, áreas degradadas, áreas ajardinadas abandonadas, patios, azoteas… Cumpliendo al mismo tiempo diversas funciones: creación de islas de frescor depurando el aire y dando sombra, producción de alimentos y plantas útiles, refugio de la biodiversidad y educación ambiental.

Diversas funciones que cumplen los bosques.

Diversas funciones que cumplen los bosques.

Uno de los mayores obstáculos para el desarrollo de huertos urbanos y jardines comestibles-medicinales es la falta de espacio. En un futuro próximo el  60 % del espacio público actualmente ocupado por los coches (Cambio Global España 2020. Universidad Complutense) para estacionar y circular tiene que ser rescatado por las personas para humanizar las ciudades y hacerlas sostenibles. Los precios de los combustibles debido a la crisis y al agotamiento del petróleo facilitarán mucho esta tarea pues los coches serán artículos de lujo.

Huertos y permacultura urbana.

Porcentaje de la población urbana que se dedica a la agricultura en diferentes países del mundo.

Porcentaje de la población urbana que se dedica a la agricultura en diferentes países del mundo.

La agricultura en áreas urbanas y peri urbanas proporciona alimento a casi 700 millones de habitantes de las urbes del mundo (Zezza y Tasciotti 2010).

Un claro ejemplo de esta transición es Cuba, país que vio cortado su suministro de petróleo tras el colapso de la URSS. En este contexto, el gobierno impulsó importantes reformas como convertir la producción agrícola de industrial a orgánica, repartir las propiedades estatales entre cooperativas de campesinos y apoyar proyectos de permacultura y agricultura urbanas (Campanioni et al 2005)

Un huerto es un terreno de corta extensión donde se cultivan verduras, legumbres y a veces, árboles frutales. Puede complementarse con un gallinero o la cría de pequeños animales.

La permacultura engloba un conjunto de herramientas, técnicas y conocimientos cuyo objetivo principal es el diseño y desarrollo de hábitats humanos sostenibles que permitan la satisfacción de las necesidades humanas en armonía con el resto de organismos vivos. Para ello es necesario respetar los ciclos y ritmos naturales. Abarca por tanto diversos sectores: vivienda-bioconstrucción, producción de alimentos y plantas medicinales, relaciones humanas desde la colaboración y la cooperación, el asamblearismo, etc…

Diferentes ciclos naturales (CO2, nitrógeno, fósforo...) y funciones que se dan en un bosque comestible.

Diferentes ciclos naturales (CO2, nitrógeno, fósforo…) y funciones que se dan en un bosque comestible.

En la producción de alimentos la permacultura imita el funcionamiento de los bosques, ecosistemas que de forma autónoma se regeneran y fertilizan el suelo. Es por ello que la permacultura se conoce también como la agricultura del no hacer: no arar la tierra, no arrancar hierbas adventicias por sistema y por supuesto no utilizar pesticidas ni productos químicos.

El diseño de un bosque comestible abarca desde la asociación de plantas de todo tipo que cooperen y colaboren entre ellas para alcanzar un ecosistema equilibrado hasta métodos y técnicas para reconstruir y regenerar suelo.

Un bosque comestible debe presentar plantas  de todo porte: herbáceas, arbustivas, arbóreas, trepaderas, así como que cumplan diferentes funciones: leguminosas que fijen el nitrógeno, caducifolias que aporten hojarasca, que actuará como acolchado para retener la humedad y evitar la erosión, así como aportar nutrientes al suelo, plantas que con su porte den sombra a las que lo necesitan etc.

Diferentes estratos de un bosque comestible

Diferentes estratos de un bosque comestible

A parte de la producción de alimentos, un bosque comestible es un refugio de biodiversidad, retienen carbono, refrescan el clima local y retienen agua.

Por todo ello, la permacultura en general y los bosques comestibles en particular presentan un potencial enorme tanto para satisfacer necesidades humanas como para regenerar el planeta al que pertenecemos ante los procesos de desertificación, cambio climático, pérdida de biodiversidad, etc. causados por el actual modelo de civilización que no harán más que agravarse en los próximos años.

En la producción de alimentos la permacultura imita el funcionamiento de los bosques, ecosistemas que de forma autónoma se regeneran y fertilizan el suelo. Es por ello que la permacultura se conoce también como la agricultura del no hacer: no arar la tierra, no arrancar hierbas adventicias por sistema y por supuesto no utilizar pesticidas ni productos químicos.

Estrategias
Cierre de ciclos naturales: la autogestión de los residuos caseros puede ser clave en un futuro próximo. Las primeras huelgas de recogida de basura se han producido en barrios periféricos y de clases trabajadoras de Jerez de la Frontera. El gallinero es un complemento ideal para el huerto pues las gallinas se comen los desechos vegetales no aprovechables por el ser humano. Otra manera de aprovecharlos es criando lombrices que generan humus muy nutritivo. Por último las heces humanas pueden gestionarse sin necesidad de desagüe, mediante wc secos donde se depositan en cajones mezcladas con materiales secantes. Estos residuos pueden compostarse de forma tradicional o mediante lombrices dando como resultado un compost apropiado para árboles.

Otras Estrategias:

  • Estanques de peces y plantas nitrófilas para orines.
  • Cocinas solares, hornos y calentadores solares con materiales reciclados.
  • Colectores y filtros de agua pluvial.
  • Okupación de casas propiedad de especuladores y bancos.
  • Reparado de ropa y calzado.
Cocina solar construida con materiales reciclados: cartón y papel de aluminio.

Cocina solar construida con materiales reciclados: cartón y papel de aluminio.

Huertos urbanos:
Mediante cesión de un particular, acuerdo con las administraciones locales u ocupaciones vecinales establecer huertas de autoconsumo e intercambio. Los huertos urbanos y los bosques comestibles aseguran la soberanía alimentaria pues conservan variedades y semillas locales.

Bosques o jardines comestibles: mediante cesión de un particular, acuerdo con las administraciones locales u ocupaciones vecinales. El trabajo comienza con la regeneración del suelo desapelmazándolo si este está muy duro o encostrado aunque siempre sin voltear el suelo.

Seguidamente se pueden cultivar especies herbáceas de rápido crecimiento (cobertura de suelo): trébol, altramuz, guisantes… así como “acumuladores dinámicos”, especies que captan minerales del subsuelo y que los hacen aflorar cerca de la superficie: consuelda, ortiga, diente de león, así como algunas plantas medicinales y aromáticas: valeriana, borraja, menta. El crecimiento de estas plantas y las hierbas adventicias se deberá controlar, segándolas de vez en cuando y esparciéndolas sobre el suelo en formación.

Tras este paso opcional se procede a la selección de plantas. El diseño se basa en los niveles anteriormente descritos: árboles, arbustos, trepaderas y hortalizas. Se sigue este orden para situarlos, pero hay que considerar que empezarán a producir en orden inverso, lo cual equivale a que los primeros años las hortalizas ocuparán la mayoría de espacios, después empezarán a desarrollarse los arbustos y finalmente los árboles cubrirán gran parte del espacio, excepto las zonas que nosotros delimitemos.

Un bosque comestible está diseñado para evolucionar con el tiempo: las plantas que predominan al principio pueden dejar paso a otras que ocuparán su lugar.

Sembrando los plantones y recuperando semillas de la anterior cosecha en Cantagaia.

Sembrando los plantones y recuperando semillas de la anterior cosecha en Cantagaia.

Los retos que tenemos por delante para llegar al pleno desarrollo de estas estrategias y su influencia en la sociedad son por tanto y básicamente tres: empoderar a la ciudadanía en el conocimiento de saberes tradicionales útiles, recuperar espacios privatizados por el poder económico e investigar  y desarrollar nuevas estrategias  y técnicas de autosuficiencia y sostenibilidad